Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia

El Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni pintado por Domenico Ghirlandaio entre 1489 y 1490 es un ejemplo del Renacimiento en Florencia, que ilustra tres ámbitos fundamentales del arte y la cultura en la Florencia de finales del siglo XV: el género del retrato, el tema del amor y el matrimonio, y la iconografía religiosa. La historia que se esconde tras la imagen de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni representada por el maestro italiano resulta tan cautivadora como la propia obra de arte. "Más de 500 años después, la tabla nos sirve ahora para abrir una ventana a Florencia del primer Renacimiento; conocer con más detalle cómo era la vida florentina del siglo XV, las relaciones sociales y comerciales, las creencias religiosas, la vida doméstica…"etc.
La pintura del Museo Thyssen es el único retrato femenino del siglo XV que ha llegado hasta nuestros días del que se conoce su ubicación original. Además, en él se representan algunos detalles, como las joyas o el libro de horas, que hacen referencia a momentos cruciales de la vida de la joven, entre ellos la historia de su boda. En 1486 Giovanna degli Albizzi, nacida en 1468 en una de las familias más importantes de la ciudad, contrae matrimonio con Lorenzo, otro joven noble de la localidad, de la familia Tornabuoni y emparentado con los Médici. El enlace se celebra a toda pompa, augurando una vida llena de felicidad que, sin embargo, se vería truncado tras la muerte de Giovanna, embarazada de su segundo hijo. El joven viudo encarga entonces a uno de los grandes maestros del momento y amigo de su familia, Domenico Ghirlandaio, un retrato que le permita recordar y honrar la memoria de su esposa, y que reflejara no sólo su belleza exterior sino también la interior: “ARS VTINAM MORES / ANIMVMQVE EFFINGERE / POSSES PVLCHRIOR IN TER / RIS NVLLA TABELLA FORET”; “¡Ojalá pudiera el arte reproducir el carácter y el espíritu! En toda la tierra no se encontraría un cuadro más hermoso”. Así reza el “cartellino” que Ghirlandaio pintó en el propio retrato; una variación del final de un epigrama del poeta Marcial que alude, en primer lugar, a las virtudes de Giovanna durante su vida, que apenas pueden plasmarse en imágenes y, en segundo lugar, exalta el arte de la pintura, algo así como “mirad de lo que es capaz la pintura”.
Gracias al magnífico estado de conservación de la tabla, su contemplación nos permite apreciar el gran esmero con el que fue ejecutada: el rostro, las manos, la ropa y los objetos que rodean a Giovanna están pintados con enorme belleza y delicadeza. La obra pasaría a ocupar un lugar de honor en uno de los aposentos más importantes de Lorenzo Tornabuoni en el Palazzo de la familia, uno de los más suntuosos de Florencia junto al de los Médicis.


El retrato 
El Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni es uno de los mejores ejemplos que se conservan de retrato femenino, género que tuvo un importante auge en la Florencia de finales del siglo XV. La representación de la figura en riguroso perfil sigue un modelo arcaico, basado en ejemplos de la Antigüedad Clásica y en la medallística, y responde a un fin de idealización y dignificación del personaje representado; a ello contribuye también el tratamiento lineal de la figura y de la composición, el estilizado cuello o las inexpresivas y perfectas facciones de la retratada, todo acorde con el carácter póstumo del cuadro. Aunque existen numerosos ejemplos de retratos del Quattrocento realizados según este modelo, su uso ya no era tan frecuente en la fecha en la que fue realizada la tabla, siendo el retrato de medio perfil o tres cuartos, de influencia flamenca, el que triunfa, principalmente entre la alta sociedad del momento. La obra "Perfil de una mujer" de Sandro Botticelli, corresponden al tipo idealizado y arcaico, mientras que "Retrato de una mujer" (c.1485) de Ghirlandaio y taller, conservado en el Lindenau Museum de Altenburg, es un ejemplo del segundo, más realista y próximo al espectador.
Domenico Ghirlandaio, convertido pronto en el pintor de la burguesía florentina. En la década de los ochenta, Ghirlandaio se dedicaba principalmente a pintar frescos en capillas de iglesias, por lo que parece que no disponía de un taller como tal, puesto que trabajaba básicamente in situ. Sólo en 1490 es posible localizar el taller de los hermanos Ghirlandaio, ubicado en un local junto al Palazzo Tornabuoni. Existen una gran cantidad de retratos innovadores en cuanto a composición y estilo surgidos de su taller: innovaciones en cuanto a la relación entre figura y fondo, en la presencia de influencias de los pintores flamencos o en la manera en que se implica al espectador en la representación.

Nobles

Ningún enlace matrimonial florentino de finales del siglo XV está mejor documentado que el de Giovanna degli Albizzi y Lorenzo Tornabuoni. Su boda fue tan esplendorosa que todavía se escribía sobre ella un siglo más tarde, y son muchas las obras de arte directamente relacionadas con esta ceremonia, como los frescos encargados a Botticelli con motivo del enlace para la casa de campo de la familia. Las adquisiciones artísticas más valiosas fueron las que se hicieron para decorar y amueblar la estancia de Lorenzo, centro simbólico de su nuevo hogar. Para una joven aristócrata, Lorenzo Tornabuoni, noble, culto y elegante, hijo único de Giovanni di Francesco Tornabuoni y Francesca di Luca Pitti, era el mejor partido posible. El padre, que había acumulado grandes riquezas como responsable de la banca Médicis en Roma, fue también un importante mecenas; fue él quien encargó a Domenico Ghirlandaio la decoración de la Capella Maggiore de Santa Maria Novella. Su hermana Lucrezia había contraído matrimonio con Piero di Cosimo de Médicis, estrechando de este modo los lazos con la familia más influyente de la ciudad. Los festejos con motivo de la boda se prolongaron durante tres días (3 al 5 de setiembre de 1486). "Conocemos todos los detalles de las celebraciones, desde cómo iba vestida la novia o la dote que aportó Giovanna al matrimonio -como un libro de horas iluminado similar al representado en su retrato-, prendas de vestir, joyas, artículos de tocador…, hasta los distintos festejos, banquetes, bailes y torneos que tuvieron lugar durante esos días." El 11 de octubre del año siguiente nacería su primer hijo, Giovannino, nombre escogido en honor al padre de Lorenzo, quien haría adaptar inmediatamente el programa iconográfico de la Capilla Mayor de Santa María Novella para incluir la escena del Bautismo de san Juan, otorgando así una dimensión religiosa a los sentimientos de alegría y agradecimiento por el nacimiento de su nieto. Cuando se encontraban esperando su segundo hijo tuvo lugar el repentino fallecimiento de Giovanna; no se conoce la fecha exacta, pero sí la de su entierro en Santa María Novella, el 7 de octubre de 1488.
Devoción privada e iconografía sacra 
El pequeño libro de horas representado en la parte derecha del retrato de Giovanna es el tipo de libro que le regalaría su padre cuando dejó el hogar para ir a vivir al de la familia de su marido. Era un devocionario que se leía cada día en las horas de oración y meditación. En Florencia, la mayoría de los libros destinados a los laicos, como es el caso, estaban lujosamente ilustrados para poner de manifiesto la religiosidad de sus dueños. La iconografía religiosa desempeñó un papel primordial en la vida de los comerciantes florentinos. En las “cámaras” de casi todas las mansiones, tanto en los palacios urbanos como en sus casas de campo, había imágenes religiosas que señalaban y expresaban la religiosidad de la familia, al tiempo que invocaban la protección para sus miembros. El arte religioso, tanto en las iglesias como en el ámbito privado, potenciaba la vida espiritual, representando de forma visual los momentos cruciales de la historia del cristianismo.

Estudio técnico del Retrato de Giovanna Tornabuoni 
Podemos conocer parte del proceso de creación, gracias al minucioso estudio al que ha sido sometido el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni por parte del equipo de restauración del Museo Thyssen-Bornemisza, con el fin de arrojar más luz sobre esta obra del arte, y conocer mejor los detalles técnicos y la manera de trabajar del pintor. La reflectografía infrarroja permite obtener información del dibujo subyacente y conocer así una parte del proceso creativo; en este caso, se ha descubierto el boceto preliminar trazado por Ghirlandaio, que aporta información relativa no sólo a la belleza y minuciosidad de su trabajo -confirmando sus cualidades como excelente dibujante-, sino también diferencias compositivas y variaciones en el dibujo, muy interesantes con respecto al resultado final; detalles como el cambio de posición de la mano, o modificaciones en el peinado, el perfil de busto y vientre, o el collar de cuentas que aparece en el dibujo y que se convierte en un fino cordón en el retrato definitivo.
Pormenores del proceso de creación y del estado de conservación de la tabla se han descubierto gracias al análisis físico mediante rayos x. La comparación entre la imagen con luz visible y la radiografía ha permitido distinguir, por ejemplo, el uso de una pincelada muy cargada de pintura en determinados puntos -para imitar las calidades de la ropa y las joyas frente a la rápida y segura pincelada que puede apreciarse en las carnaciones, realizadas con muy poca densidad de material pictórico. El estudio técnico de la composición, se ha aplicado la “sección áurea” o “divina proporción” que, desde la antigüedad clásica, ha marcado el desarrollo de las medidas ideales en el arte. Se ha descubierto cómo el dibujo subyacente corresponde con exactitud matemática a los desarrollos de las secciones utilizadas en la época, y las líneas obtenidas -realizadas en algunos casos mediante una incisión sobre la preparación de la tabla- sitúan los elementos de la composición dentro de una lógica y con total rigor geométrico, lo mismo que numerosos elementos anatómicos, detalles y objetos que acompañan o adornan la figura de Giovanna.

Microsite del estudio técnico de la obra Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni a cargo del equipo de restauración del Museo. Comisario: Gert Jan van der Sman. Información obtenida gracias a http://www.arteenlared.com

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