Oscar Niemeyer: De curvas está hecho todo el universo

"No es el ángulo oblicuo que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. 
Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas es hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein."
 Oscar Niemeyer


La arquitectura durante las vanguardias

"Podemos sintetizar en unos cuantos puntos las características de la nueva arquitectura del siglo XX:

1. Los distintos estilos coinciden en una reacción extrema contra el exceso ornamental de los estilos históricos y del modernismo. El arquitecto pone por delante la funcionalidad a la belleza del edificio, porque ésta no debe radicar en su decoración sino en la sencillez y en la adecuación a la función a la que está destinado.
Adolf Loos. Edificio de vivienda, Viena, 1911.
2. Tanto las fachadas como los espacios interiores y los volúmenes se transforman. En parte ello es debido al uso de nuevos materiales como el acero, el hormigón armado o el vidrio, que asoman al exterior sin revocos y que hacen posible espacios abiertos y diáfanos, sin apenas elementos de sostén.

3. La estética se mueve entre la búsqueda de la desnudez y de la simplicidad geométrica y la adecuación con la naturaleza. Podemos decir que tras unos tanteos apegados a los presupuestos artísticos de las vanguardias figurativas de las tres primeras décadas (arquitectura vanguardista) y la arquitectura generada por los regímenes totalitarios que buscan una dimensión propagandística, la arquitectura evolucionará hacia un lenguaje propio a partir de los años 20 y 30 canalizado por medio de dos tendencias principales, el racionalismo y el organicismo, que no fueron necesariamente antagónicas y que reinarán tras la II Guerra Mundial.

Auguste Perret. Notre Dame Le Raincy, Francia, entrada 1923-24.
También las iglesias se apuntarán a la nueva estética y los nuevos materiales. Hormigón y vidrio.

4. Algunos críticos consideran que el resultado final llevó a una arquitectura sin gracia, monótona y repetitiva, y que con estos presupuestos artísticos se ha conseguido que cualquier ciudad del mundo tenga el mismo aspecto que las demás, eliminándose las características propias. La verdad es que no siempre es así, ya que pese a la simplicidad y uniformidad de las obras cada arquitecto que supo darle a sus obras el toque personal.

LA ARQUITECTURA DE LAS VANGUARDIAS DE PRINCIPIOS DE SIGLO

Desde principios de siglo XX surge una serie de arquitectos que pretenden romper con las tradiciones arquitectónicas a la par que las vanguardias figurativas. La oposición al decorativismo modernista, la tendencia a la sencillez y a la geometrización de formas y la recreación personal de las respectivas estéticas pictóricas es lo que les une. La mayor parte de sus obras son visiones utópicas que se quedaron en el papel, pues resultaba imposible construirlas.

- Protorracionalismo: No forman propiamente una escuela sino que son arquitectos que preludian en distintos países el funcionalismo antes de la Primera Guerra Mundial.
Es el caso del vienés Adolf Loos, autor del libro "Ornamento y delito" (1908) y sus edificios de viviendas en esta ciudad la Casa Steiner (1910) y la Casa de Gustav Scheu (1912) .
Adolf Loos. Casa Gustav Scheu, 1912, Viena.
El del francés Auguste Perret, quien inició el uso sistemático del hormigón armado como material constructivo en las viviendas de la calle Franklin de París o en el garaje de la calle Ponthieu y que en 1922 realiza su obra más conocida, la iglesia en hormigón, acero y vidrio de Notre Dame du Raincy;
El de Peter Behrens en Alemania que diseña en 1909 la rotunda estructura espacial de la fábrica de turbinas de la A.E.G. en Berlín, paradigma de la construcción industrial, porque el edificio debía ser el exponente de la calidad del producto realizado.

- Futurismo italiano. Antonio Sant´Elia en 1914 publica el Manifiesto de la arquitectura futurista en 1914. Su prematura muerte hace que sus proyectos no puedan cristalizar. Sus propuestas anunciaban la ciudad del futuro y fueron más influyentes en la segunda mitad del siglo XX. Sus dibujos para una central eléctrica y viviendas de 1914 son todo un mito de arquitectura dinámica.
Antonio Sant´Elia Estudio para edificio de viviendas y ferrocarril. 1914.
Sorprende la modernidad del diseño.
- Neoplasticismo holandés: Es el ejemplo más representativo. Muy cercano al funcionalismo, aunque poseen unas características que les hacen singulares. Así, por ejemplo, Gerrit Rietveld en Villa Schroder (1923-24), en Utrecht, utilizó formas geométricas claras y rectilíneas, colores blancos, combinados con planos y detalles de cromatismos primarios que asemejan sus fachadas con cuadros de Piet Mondrian en tres dimensiones. Además buscó crear un espacio abierto con una planta libre de soportes. El mobiliario también reflejaba los presupuestos del movimiento.
    Gerrit Rietveld. Casa Schröeder, interior. Utrecht, Holanda, 1924.

- Expresionismo: los arquitectos expresionistas alemanes tienen la voluntad de asombrar y crear reacciones en el que vista sus edificios. Se desmarcaron los criterios funcionalistas por alegar que no eran artísticos.
Bruno Taut soñaba con edificios prismáticos flotantes donde los muros y las cúpulas fueran de cristal. Sus realizaciones más importantes las hizo para la Exposición del Werkbund de Colonia de 1914. 
Hans Poelzig levanta en 1919 el Gran Teatro de Berlín, un edificio fantástico. Su vestíbulo recibe a los espectadores con un gran pilar a modo de palmera que prepara el ánimo del visitante, que se quedaabsorto al acceder al salón principal, concebido como una cueva con techos de estalactitas.
Hans Poelzig. Gran Teatro de Berlían, palmera del vestíbulo, 1919. Destruido.
Eric Mendelshon potenció las formas orgánicas y fluidas, los juegos cóncavos y convexos y el carácter escultórico, acercándose, si cabe la comparación, a la estética de Gaudí y el modernismo. La obra más representativa es el conocido Observatorio Einsten en Postdam (1917-21).
Mendelsohn. Torre Einstein, expresionismo, 1917-21.
- Constructivismo ruso: Tatlin, proveniente de las artes figurativas, fue su representante más notable. Quiso hacer del constructivismo la expresión del avance dinámico de la Revolución en Rusia. Su proyecto para el Monumento a la III Internacional (1919) fue su gran obra, pero no llegó a construirse, aunque dejó maquetas gracias a las cuales podemos hacer una reconstrucción virtual. Se trataba de una torre de unos 400 metros de alto, superando en altura a la Torre Eiffel. Consistiría en una estructura espiral de hierro y acero, volcada hacia un lado en el ángulo del eje terrestre, conteniendo en su interior cuatro estructuras de vidrio con diferentes formas: un cubo, una pirámide, un cilindro y media esfera. Todos estos elementos rotarían a distintas velocidades."


Fuente: http://algargosarte.blogspot.com.uy/

Movimiento moderno-estilo internacional en Arquitectura


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El racionalismo o funcionalismo en arquitectura: la Bauhaus y Le Corbusier

CARACTERÍSTICAS Y OBRAS MÁS IMPORTANTES

El racionalismo es el resultado de la síntesis de muchas de las ideas de las vanguardias. No se impone en la sociedad hasta después de los cambios políticos y sociales producidos por la crisis posterior a la I Guerra Mundial, especialmente en Alemania.
Personalidad clave en esta transformación fue Walter Gropius (1883-1969) y la escuela de arquitectura creada por él en 1919 en la ciudad de Weimar, denominada La Bauhaus o "Casa de la Construcción”. Su idea fundacional fue crear una escuela que ofreciese teorías, pero también proyectos prácticos, que diesen solución, bajo presupuestos racionales y económicos, a los problemas de la vivienda y del urbanismo en las nuevas ciudades. El término funcionalismo proviene de asumir la máxima acuñada a finales del siglo XIX por Louis Sullivan en la Escuela de Chicago, "la forma debe seguir a la función", indicando con ello que había que preocuparse más de la comodidad de los que habitaban los edificios que de la belleza estética.

Antes de esa fecha, Gropius había trabajado en el despacho de Peter Behrens, uno de los arquitectos que trabajaron para dignificar las edificaciones fabriles. Inspirado en su obra y ya instalado por su cuenta, diseñó uno de los edificios más innovadores y transcendentales para la evolución posterior de la arquitectura, la fábrica Faguswerk en Alfeld an der Leine (1911-1913). El uso extensivo que hizo del vidrio, en especial en la esquina saliente de la fachada lateral produce un efecto de gran ligereza y transparencia y anuncia los presupuestos teóricos de La Bauhaus.
Walter Gropius, y A. Meyer. Fábrica Fagus Shoe, 1911-13
La primera Bauhaus comenzó en una línea expresionista, dominante en Alemania en esta época. Pero a partir de 1922, se decantó hacia el influjo de las geometrías simples, fruto de los cursos que impartió Van Doesburg de De Stijl en Weimar y la incorporación a la escuela de László Moholy-Nagy, un artista muy cercano al constructivismo ruso de Tatlin. Esta nueva tendencia se reflejó en el texto de Gropius “Idea y estructura de la Bauhaus estatal de Weimar” (1923), pero alcanzó su expresión arquitectónica en la nueva sede de la escuela en la ciudad de Dessau (1925-1926), a donde hubo de trasladarse por motivos políticos en 1924.
Gropius. Maqueta y planta del edificio de La Bauhaus en Dessau. 1925-26
En Dessau ya aparecen todos los presupuestos significativos de la escuela, que podemos resumir en los siguientes principios:

1. Un diseño funcional: El edificio constaba de los locales de la propia Bauhaus, una escuela municipal de formación profesional y viviendas para el director, los profesores y los estudiantes. Gropius separó cada función en un volumen prismático individual con entrada independiente: el más espectacular, por su fachada de vidrio, alberga los talleres; otro contiene las aulas de la escuela profesional, y el tercero, más alto, agrupa los estudios de los alumnos. Los dos primeros están unidos por un cuerpo elevado sobre una calzada en el que se encuentran la administración y el despacho del director. A su vez, talleres y estudios se conectan mediante un cuerpo bajo ocupado por el salón de actos y la cantina.
Gropius. Fachada con aulas y talleres. Pasarela de comunicación.
2. La simplificación de las estructuras arquitectónica:  no hay ni una concesión a la decoración, para no enturbiar la pureza de líneas y el diseño práctico. Las paredes son lisas dejando ver cara vista el material de construcción. El color que predomina por tanto en el exterior como en el interior es el gris del hormigón, que a lo sumo se pinta de blanco.

3. El uso de líneas ortogonales y de volúmenes geométricos: Coincide con el Neoplasticismo en el gusto por combinar espacios cuadrados y rectangulares y con el Cubismo en que ambos intentan representar a los objetos desde varios ángulos de forma simultánea. Es decir, en los nuevos edificios se alternan las formas verticales con las horizontales: los soportes verticales conviven con azoteas horizontales en vez de tejados; las ventanas son apaisadas. Se abandona el concepto de fachada principal con lo que todas las vistas del edificio importan. El resultado es una construcción asimétrica, que exige un recorrido a su alrededor para apreciar los escorzos siempre cambiantes.
Gropius. Cristalera de los talleres.
4. La utilización del acero y del hormigón armado, sin encubrirlos: para los elementos sustentantes y sostenidos permite librarse de muros, compartimentaciones y soportes interiores innecesarios. Estos materiales abaratan el coste del edificio porque son de fácil fabricación y se hacen en serie. Esto será esencial para sus propuestas posteriores de construir viviendas standard a base de elementos prefabricados. También introdujo el uso de la carpintería metálica para las cristaleras en sustitución de la madera. El vidrio sirve de cierre exterior sustituyendo a la fábrica de piedra o ladrillo llenando de luz el interior y dando un aspecto flotante e ingrávido a los pabellones.

5. La decoración, la luz, el mobiliario... debían realizarse de acuerdo con principios racionales: De hecho en la escuela enseñaron como profesores pintores como Kandinsky y Paul Klee. La idea era revalorizar estéticamente los objetos utilitarios producidos por la maquinaria e integrar en el diseño común muebles, lámparas, tapicerías, sillas, carteles y letras de tipografía, etc.
En 1930 tomó la dirección de la escuela Mies van der Rohe (1886-1969), el arquitecto que más claramente representa el nuevo estilo. El Pabellón nacional de Alemania para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 le había catapultado a la fama. El edificio consistía básicamente en un salón que pese a a extrema simplicidad compositiva se convirtió en un referente de la nueva arquitectura.
Mies van der Rohe. Pabellón de Alemania en la Exposición Internacional de Barcelona, 1929. Reconstruido de nuevo en 1986 (detalle del lateral con el estanque).
En 1932 nuevas presiones forzaron el traslado de la Bauhaus a Berlín, donde sólo duró nueve meses más antes de que los nazis la cerrasen definitivamente. Muchos de los profesores de la escuela se trasladarán por este motivo a Estados Unidos, donde seguirían con su obra docente y práctica. Gropius formó en 1946 el grupo TAC (The Arquitects Collaborative), aunque su influencia no derivó de sus obras, sino de sus enseñanzas en la escuela de arquitectura de Harvard. Van der Rohe fue nombrado director de la facultad de arquitectura del Illinois Technology Institute de Chicago, ciudad donde además construirá su sueño, levantar rascacielos de vidrio.


Le Corbusier

El defensor más importante del funcionalismo tal vez haya sido Le Corbusier (su nombre real era Charles Édouard Jeanneret-Gris, 1887-1965). Trabajó en el taller de Auguste Perret, arquitecto enamorado de la técnica de construcción con hormigón armado. También pasó un tiempo en Alemania bajo el estudio de Behrens, donde probablemente conoció a Gropius y Van der Rohe.
En 1920 funda la revista L´Espirit Noveau con gran resonancia internacional donde empieza a exponer sus ideas teóricas. En 1922 abrió despacho de arquitecto dedicándose inicialmente a proyectos urbanísticos y edificios residenciales. En estos años levantó la Casa Citrohan y la Casa La Roche donde, como podemos ver en la recreación de la última ya se perfila un estilo racionalista definido.
Le Corbusier. Casa o Villa La Roche. 1923, Francia.
En 1926 publicó "Los cinco puntos de la nueva arquitectura", libro en el que sistematizó los principios básicos de la arquitectura funcionalista y que aplicó en su edificio de vivienda unifamiliar más paradigmático, la Villa Saboya (ville Savoye) en 1929 a las afueras de París.
1. El empleo de pilotes o pilotis (un soporte cilíndrico que utiliza como elemento de sostén) y que eleva la vivienda principal del suelo dejando libre el piso inferior para el garaje.
2. La planta libre, para colocar los tabiques con independencia de los pilares y poder hacer la distribución al gusto del cliente.
3. La fachada libre, para abrir huecos son las limitaciones de los muros de carga.
4. La ventana corrida (ventana cinta), para llevar la luz a todos los rincones, que discurre a lo largo de su planta principal.
5. La cubierta-jardín, diseñada plana y con plantas para disfrutar desde la azotea de las vistas y de una naturaleza domesticada.

Su obra tomará nuevamente importancia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando reciba el encargo de crear un conjunto residencial en Marsella para albergar a unas 1800 personas a la que denominó "unidad habitacional" (1947-52). Es una especie de rascacielos pero con desarrollo horizontal de140 metros de largo, 24 metros de ancho y 56 metros de altura. Las viviendas eran de varios tipos, van desde la "maissonette" de 137 metros cuadrados, concebida para ocho personas, hasta la vivienda individual o apartamento de 32,5 metros cuadrados. Es un solo bloque aislado y compacto hecho de hormigón visto. Aunque incumplía todas las ordenanzas, este edificio se convirtió en el prototipo de vivienda social de los años 50.
Le Corbusier. Unidad habitacional, Marsella. Francia. 1947-52


Su obra más famosa es la Capilla de Notre-Dame-du-Haut de Ronchamp, entre 1950-55, según sus propias palabras quiere lograr un lugar de silencio, oración, paz y gozo espiritual, que consigue moldeando el hormigón orgánicamente y creando un interior donde la luz cambiante y coloreada, los muros curvos y la altura le dan una ambiente intimista. Como es una iglesia de peregrinación también diseña para el exterior una pared-altar para poder celebrar la misa hacia la explanada cuando hay gran cantidad de peregrinos. La cubierta, a modo de concha, protege la pared del altar, el púlpito y la plataforma de los cantores.
Le Corbusier, Notre Dame du Hant en Ronchamp, Francia, 1950-55



























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La revolución urbana del siglo XIX: proyectos urbanísticos

La Revolución Industrial provoca profundos cambios en las ciudades, especialmente en las fabriles. El crecimiento demográfico y la concentración de grandes masas de población las convierten rápidamente en macrociudades. No hubo, sin embargo, buenas respuestas urbanísticas, prevaleciendo en el trazado de las ciudades razones puramente especulativas: el utilitarismo y razones de producción.

La arquitectura del siglo XIX encuentra un estímulo y también, en ocasiones, un freno en el desarrollo de las ciudades en una serie de transformaciones históricas. El primer fenómeno a considerar es el aumento general de la población que se debió a la disminución de la mortalidad y a la incremento productivo. Otra realidad a considerar es que las ciudades industriales tienden a acaparar la mayor parte de esa población, absorbiendo abundante mano de obra procedente de las zonas rurales. La organización del trabajo obliga a la concentración de abundantes familias en unos puntos determinados mientras que otras zonas quedan despobladas.
El paisaje rural y urbano se transforma, planteándose por primera vez la necesidad de construir nuevas viviendas en gran escala y con un precio reducido. Los nuevos conglomerados urbanos, de un modo más o menos espontáneo, se van definiendo por algunas notas diferneciales: se produce una separación funcional y formal entre los barrios burgueses, amplios y llimpios, y las zonas obreras, miserables y hacinados; cada vez es más importante las vías de comunicación interna, pues ya no interesa tanto el edificio como la calle, en función del tráfico; también es necesario tener en cuenta las zonas verdes y la concentración de fábricas
La ciudad del siglo XIX es, por tanto, una expresión fiel de la estructura social, y por eso la historia del urbanismo de este período va a reflejar la aspiración de los trabajadores a una vida más digna (por ejemplo, las propuestas utópicas);   así como el deseo de las clases dominantes de mantener intactos todos sus privilegios. 
Viena en 1858Por tanto, la ciudad preindustrial experimenta un proceso de degradación que la convierte en un espacio inservible, que hay que renovar. Como respuesta al hacinamiento y degradación urbana surgen las quejas de reformadores sociales e higienistas que llaman la atención sobre los problemas de las clases más humildes. Ya en la segunda mitad del XIX los gobiernos actúan en la ciudad directamente, mediante la construcción de obras públicas, el derribo de las murallas que estrangulaba el crecimiento de las ciudades, el establecimiento de normas higiénicas mínimas e incluso con la expropiación forzosa de edificios y de suelo urbanizable o  favoreciendo la realización de Planes y de Ensanches, que agrandan las avenidas y grandes vías de comunicación y derriban las murallas. El Plan de Nueva York de 1811 se diseña con una cuadrícula de 12 avenidas, orientadas de norte a sur, rectas, de casi 20 km. de largo y 15 calles que la cortan de este a oeste, de casi 5 km., cruzándose con un espacio vacío, una plaza. La sencillez, racionalidad y sentido de la previsión de este plan le convierten en modelo de plano ortogonal para los ensanches de muchas ciudades en Europa.

Concepciones utópicas
 Proyecto de Falansterio de Charles Fourier
Tuvieron un valor más testimonial que técnico: los proyectos no eran viables porque se basaban en la construcción de ciudades de nueva planta, olvidándose de los viejos núcleos urbanos en donde vivía mucha población y que no podían ser demolidos.
Influirán, indirectamente, en los proyectos de ensanche de las viejas ciudades.
Principales Representantes:
C. Nicolás Ledoux, Robert Owen  y Charles Fourier: Falansterios
Jean Baptiste Godin: Familisterios: renuncia a la vida en común.


Robert Owen (1771-1858) 
A los diez años trabajaba en una fábrica de algodón, a los diecinueve dirigía una fábrica de hilados en Manchester y había contribuido al perfeccionamiento de las técnicas del tejido. En 1798 se casó con una mujer rica lo que le permitió convertirse en copropietario de la fábrica de New Lanark. Hace de ella una fábrica modelo, poniendo en práctica reformas sociales inspiradas en su conocimiento directo de la miseria del proletariado industrial. Reducción de horas de trabajo (10 horas), mejora del hábitat (ciudad modelo en un espacio verde), puesta en práctica de la escolaridad obligatoria con métodos modernos, creación de las primeras escuelas maternales de Inglaterra, y la apertura de un centro social denominado “Institución para la formación del carácter”. Esta experiencia le permitió dar un desarrollo a sus teorías. Su crítica del liberalismo económico y sus propuestas de reforma lo sitúan en el origen de las Trade Unions y de la teoría del socialismo de estado. Es uno de los precursores de la política laboral, del movimiento cooperativo y de las organizaciones sindicales. En la segunda década del XIX elabora un modelo de convivencia ideal: un pueblo para una comunidad restringida que trabaje colectivamente en el campo y en la fábrica y sea autosuficiente, disponiendo en el pueblo de todos los servicios necesarios; estas serían las principales características: 
-Número de habitantes: entre 300 y 3.000, preferentemente entre 800 y 1.200. 
-Extensión de terreno de cultivo: un acre por cabeza o poco más, o sea de 1000 a 1.500 acres (400 a 600 hectáreas), a cultivar con azada en vez de con arado. 
-Organización funcional y de la edificación: una amplia plaza en forma de paralelogramo; en los cuatro lados se instalan las viviendas privadas, es decir los dormitorios y las salas de estar para los adultos, los dormitorios colectivos para los niños, los almacenes y los depósitos de mercancías, un hotel, una enfermería, etc. En el centro, dejando un amplio espacio libre se construirá una iglesia y los lugares de culto, las escuelas, la cocina y el restaurante colectivo. Las viviendas privadas pueden tener de uno a cuatro pisos, sin cocina y con calefacción. A lo largo del perímetro exterior los jardines de las casas y un anillo de calles; más allá los establecimientos industriales, los almacenes, la lavandería, la cervecería, el molino, el matadero, los establos y los productos rurales. No habría cárceles ni tribunales porque la nueva sociedad no los necesitaría. 
-La iniciativa para la construcción será de terratenientes, capitalistas, autoridades locales o asociaciones cooperativas. 
-El surplus producido por el trabajo podrá cambiarse libremente, usando el trabajo empleado como término monetario. 
-Las relaciones con las autoridades locales y centrales seguirán regulándose por la legislación común. 
La organización funcional y de la edificación: se adoptara una plaza en forma de paralelogramo , se podrá construir iglesias y los lugares de culto

Charles Fourier (1772-1837) 
Modesto empleado francés de Besançon, sin medios financieros. La construcción global de Fourier tiene su origen en una crítica de la sociedad contemporánea y su economía. En contraste con la ciudad actual, la ciudad propuesta por él estaría construida según un sistema concéntrico: en el centro la ciudad comercial y administrativa (central), la ciudad industrial alrededor de la primera (arrabales) y por último la ciudad agrícola (suburbio). En la primera la superficie libre será igual a la ocupada, en la segunda el doble y en la tercera el triple. Para él la vida y la propiedad deben estár completamente colectivizadas; los hombres abandonarán la ciudad y vivirán en Phalanges de 1.620 individuos, viviendo en edificios colectivos adecuados llamados falansterios. El Falansterio es como un gran hotel. Los ancianos vivirán en la planta baja; los niños en la primera y los adultos en las superiores. Estará dotado de instalaciones colectivas y de forma centralizada. El edificio está inspirado en las formas áulicas de la arquitectura representativa francesa (por ejemplo, Versalles). Constará de tres patios y numerosas entradas. El centro del Palacio debe estar destinado a las funciones públicas, a los comedores, las salas de consejo, biblioteca, salas de estudio, etc. Una de las alas debe contener los talleres ruidosos, como la carpintería, la forja... La otra contendrá salas de baño y de relaciones con las personas ajenas, para que no estorben las actividades del centro. El Palacio estará perforado, como la galería del Louvre, por pasajes para vehículos. Tendrá una planta baja con entresuelo, tres plantas y desván. La descripción de Fourier contiene precisiones sorprendentes, ya sea desde las galería, las luces, escaleras, etc. También establece que los graneros, establos y almacenes deben estar, si es posible, frente al edificio dejando entre ambos un gran patio de honor o de maniobras. Detrás del Palacio las alas se prolongan formando un gran patio de invierno que sirve de jardín. 



Las grandes transformaciones urbanas
Después de la Revolución de 1848 se hace evidente la necesidad de acometer reformas en las viejas ciudades europeas. Las grandes obras emprendidas en la segunda mitad del siglo XIX tienden a evidenciar el desarrollo de las nuevas técnicas y a conjurar el peligro de la multitud proletaria. La solución más aceptada fue el trazado en cuadrícula, tanto por motivos económicos, especulación del terreno, como por motivos socio-politicos, mejor ordenación de la población. A continuación algunos ejemplos de transformación y reforma urbanistica. 

El París de  Haussmann

El primer gran proyecto de transformación y ampliación urbana es el de París. La población de la ciudad había aumentado desmesurado ( de 0,5 mill. en 1800 a 1,5 mill. en 1861), y esa era una razón objetiva y suficiente para planificar un crecimiento ordenado. Las grandes obras vienen después del golpe de estado de Napoleón III quién, con amplios poderes, decide cambiar el aspecto de la capital. El Barón Georges-Eugéne Haussmann (1809-1891), prefecto del Sena, lleva a cabo la reforma del centro de la ciudad entre 1853 y 1870, siendo J. Ch. Alphand el responsable de los paseos y jardines (se plantaron en esos años 100.000 árboles). 
El deseo del emperador era crear calles rectilíneas y amplias avenidas arboladas que solucionasen el tráfico, así como grandes parques y plazas con jardines (al estilo de Londres).
Se lleva a cabo un trazado en cuadrícula: para facilitar el tráfico, para sofocar rápidamente cualquier lucha callejera de tipo revolucionario, para facilitar los desfiles militares, evitar los focos de epidemias y crear amplias zonas de paseo (los bulevares). Se realizaron grandes bulevares con paseos en el centro: principal contribución al urbanismo. Surge una nueva ciudad de grandes avenidas que atraviesan el antiguo casco medieval permitiendo una comunicación fácil y solemne entre los puntos neurálgicos, y entre éstos y las vías de comunicación exterior (ferrocarriles y carreteras). Haussmann trazó 165 kilómetros de nuevas calles; las filas de árboles que flanquean las calles enmascaran las fachadas y dejan libre un espacio central móvil y cambiante. Con las demoliciones, el barón consigue desplazar hacia las afueras a las clases trabajadoras, que antes vivían en el centro.
Plano de las nuevas calles y avenidas trazadas por Haussmann
Mucha gente critica la obra de Haussmann por lo que supone de destrucción de la ciudad medieval y el derribo de manzanas enteras de casas; otros la alaban porque mantuvo la visión barroca de las grandes perspectivas. Influyó en las ampliaciones de otras ciudades como Florencia, Viena, Bruselas, etc.
Entre 1867 y 1871 se remodeló Bruselas; en 1857 se demolieron las antiguas murallas de Viena y se construye una gran calle anular (Ringstrasse) en torno a la cual se disponen solemnes edificios oficiales y otras construcciones; Florencia se amplía conservando inalterable el viejo centro histórico; en Londres, John Bazalgette realiza entre 1848 y 1865 un nuevo sistema de colectores a través del Támesis y se empieza a construir la red ferroviaria metropolitana.

El ensanche de Barcelona/Plan Cerdá

En España, las iniciativas urbanísticas siguen la misma marcha. En Barcelona se sigue el plan de Ildefonso Cerdá (1816-1876), realizado en 1859. Estuvo guiado por las ideas del movimiento y comunicabilidad, trazando amplias diagonales. Se trataría de manzanas de casas cuadradas achaflanadas en las esquinas, de trazado ortogonal. Cada manzana está ocupada por dos edificios que dejan entre sí espacio para jardines, y no cierra el cuadrado por los lados. Por otra parte la estructura cuadriculada se rompe por líneas oblicuas que son grandes ejes viarios. Lo más importante del proyecto de Cerdá radica en la manera de enlazar la ciudad vieja y la nueva, y en las previsiones para las grandes arterias ciudadanas. Cerdá es uno de los priemros urbanistas del mundo: su obra "Teoría general de la urbanización" (1867) le sitúa entre los pioneros de esta moderna disciplina.
Mapa con el ensanche de Barcelona
Observa el siguiente vídeo: ¿Te acuerdas? - 150 años del Plan Cerdà

Foto de la Diagonal de Barcelona



Proyecto de Ciudad-Lineal en Madrid

Arturo Soria (1844-1920), pretende conciliar las ventajas de la vida en el campo (abundantes espacios verdes) con las de una gran ciudad. Su proyecto se basa en el trazado de una gran vía de circulación de más de 5 kilómetros, bordeada por una estrecha banda urbanizada, y cuyo crecimiento fuese sólo longitudinal. Detrás sólo había campo. Daba especial importancia a los transportes colectivos, ya que el individual estaba poco desarrollado. La mayor ventaja era el aprovechamiento de las vías naturales de comunicación, caminos, costas, ríos y, sobre todo, que el carácter lineal impedía la expansión transversal.
Se puso en práctica en 1882 en Madrid y en 1894 se empezó la construcción de un fragmento en las afueras de Madrid, entre la carretera de Aragón y el Pinar de Chamartín, pero no se finalizó y se desvirtuó poco a poco, ya que la solución era válida para un número limitado de habitantes.
Plano del Proyecto de Ciudad Lineal de Madrid

Perfil del Proyecto de Ciudad Lineal de Madrid






Proyecto ciudad jardín
Howard publicó en 1898 un libro titulado "Tomorrow" donde exponía sus ideas sobre un nuevo tipo de ciudad planificada, que fue llevada a cabo en su ciudad Letchworth. Su proyecto era construir pequeñas ciudades, rodeadas de terrenos para cultivo, enlazadas entre sí por rápidas vías de comunicación. El objetivo era salvar la ciudad y el campo simultáneamente. Tenían que ser de pequeño tamaño (no más de 3.000 personas) y autosuficientes, lo cual les daba una fuerte identidad. Basaba su proyecto en la defensa de la propiedad colectiva del suelo como medio de evitar la especulación y el crecimiento exagerado de las ciudades. Ninguna calle de excesivo tráfico cruza la ciudad. Las vías de gran densidad de tráfico así como el ferrocarril están fuera y comunican las diversas ciudades jardín, y éstas con la central o vieja ciudad. La idea, asombrosamente sencilla y eficaz, fue pronto olvidada por los movimientos racionalistas del siglo XX.
  Artículo: Una breve reseña de la Ciudad Jardín de Letchworth
Imágenes del actual Letchworth Garden City aquí
Proyecto de Ciudad Jardín

Proyecto de ciudad industrial

Tony Garnier (1869-1948) publica en 1917 un proyecto de ciudad industrial. Divide la ciudad según sus funciones: trabajo, residencia, zonas de recreo, vías de transporte, etc. La zona industrial se colocaba en el exterior y el núcleo de la ciudad era donde se situaban los edificios públicos, hospitales, bibliotecas, etc. Fue planificada en forma lineal para permitir su expansión. Anticipa el urbanismo racionalista del siglo XX: casas sobre pilares, terrazas-jardín, ordenación rectangular, etc.
Proyecto de ciudad industrial


Texto elaborado gracia al aporte de http://artetorreherberos.blogspot.com/

Material extra sobre el Barón Haussmann  :
Fragmento del Programa Radial "La venganza será terrible" de Alejandro Dolina. Emitido el 31 de octubre del 2012, con algunas imágenes compaginadas.


Responde las siguientes consignas:
1- ¿Por qué, en el siglo XIX, es necesario modificar las principales ciudades europeas?
2- ¿Cuál es el modelo de convivencia propuesto por Owen? ¿Qué características debía tener para él la ciudad?
3- ¿Qué características tenían los falansterios propuestos por Fourier?
4- ¿Por qué los proyectos de Owen y Fourier son considerados utopicos?
5- ¿Qué objetivos pretende lograr Napoleón III con la reforma de París?
6- Haussmann tenía el apodo de "el perfecto demoledor" ¿Por qué? Explica que nos puede sugerir dicho apodo desde una concepción arquitectónica.
7- Realiza una lista con las reformas de Haussmann  en París?
8- El vídeo ¿Te acuerdas? - 150 años del Plan Cerdà culmina  diciendo que Idelfonso Cerdá y su Plan son hoy día un ejemplo a seguir ¿Por qué?
9- Describe que observas en las imágenes de Lechworth Garden City y cómo se relacionan con la propuesta de Howard.

Ficha 3 para 6to. Artístico

La moda romántica

El Romanticismo: por qué la primera vanguardia fue sentimental

     "(...) La terminación –ismo, en definitiva, se refiere a una visión bastante reciente (en relación con el curso de la historia) del arte como sucesión de cambios, de tendencias.
Por eso a quienes hayáis estudiado Historia del Arte seguramente os hayan hablado del Romanticismo como primer ismo, primer movimiento de vanguardia. Sabemos que la palabra “romántico” se introdujo en la lengua castellana a partir del término francés “romantique”, en el s. XIX, pero su origen es confuso.
     Hay quien lo relaciona con las lenguas romances, que se impusieron en Europa tras ser el latín lengua internacional. Cuando en el s. XIX se reivindicaron en Europa las señas de identidad nacionales, la lengua fue un elemento clave, y las romances derivan del latín. Por eso el término romántico apela a al origen de las lenguas modernas, que se diferencian del latín, y al reconocimiento de la identidad nacional a través de ellas. La fragmentación de lenguas supuso una fragmentación similar a la ruptura de un canon.
     También se ha relacionado nuestro término romántico con el vocablo francés roman (novela), el género literario más popular en la época contemporánea. Entró en auge en el s. XVIII, cuando el mercado literario la convirtió en el género preferido del público –lo siguió siendo en el XIX y el XX–...
     Y, desde luego, las connotaciones contemporáneas del término romántico lo asocian a lo sentimental, con lo que implica de imaginación y ensoñación. En ese sentido emplearon la palabra también los primeros románticos, pero de forma más concreta: para oponerse a la razón, predominante en la filosofía desde época griega. Lo que no fuera razón (los sentidos, los sentimientos, la imaginación) resultaba perturbador y fuente de error. Y es esa parte del ser humano antes despreciada y peligrosa la que reivindican los románticos.
     Esta actitud trans-racional lleva consigo una nueva concepción del mundo en la que la razón no es un punto de referencia esencial para comprender la realidad y el hombre no tiene capacidad para establecer verdades absolutas.
     Si Kant afirmaba que el único conocimiento seguro del hombre es el que procede de la ciencia como único conocimiento capaz de asegurar objetividad, los románticos restringen el poder de la razón al afirmar que el ser humano puede conocer muy poco...
     El Romanticismo exalta, en fin, esa parte enorme de la realidad que queda fuera del conocimiento objetivo y es esencial para nosotros...
     Si la razón se representa como la luz, al romántico le interesa la noche, con lo que implica de sueño e imaginación, y precisamente la noche se convierte cada vez más en territorio de lo artístico. El romántico adora, en esa misma línea, los elementos salvajes de la naturaleza (el circo o el zoo se crearon en el s. XVIII) y exalta su vertiente irreductible.
     Podemos decir que romántico significa historicista y sentimental: en pleno Romanticismo, Winckelmann estableció la diferenciación entre arte griego y romano, las etapas del arte griego y la superioridad del arte clásico, también se fundó la arqueología y Piranesi adoptó la decisión, apasionada, de recrear arquitecturas romanas desde la fantasía y el terror.
     ... el Romanticismo hace de su vida, y no solo de su producción, una obra de arte. Ello incluye el compromiso político: Lord Byron o Gericault tuvieron vidas, y sobre todo muertes, novelescas, pues la vida del creador no puede romper con la exigencia testimonial de aventura, a riesgo de ser considerado menos artista. Dicho de otro modo, lo extravagante y fuera de norma es una obligación para el artista romántico...
     El Romanticismo se caracteriza también por su gusto por elementos medievales o exóticos: es la época del revival gótico en Inglaterra, de la novela gótica…
     Se considera que el periodo de vigencia del Romanticismo –no lo habíamos dicho– transcurre desde la segunda mitad del s. XVIII hasta las revoluciones de 1848 y el movimiento se originó en los países de más débil tradición clásica: Alemania e Inglaterra. No obstante, sus primeras manifestaciones artísticas son más tardías que sus ideas: surgen, atendiendo sobre todo a la literatura y según la mayoría de los expertos, hacia 1830, mientras que los primeros temas románticos comienzan a formularse desde 1770. El retrato romántico en Reino Unido se manifiesta antes incluso de la segunda mitad del s. XVIII, de la mano de William Blake, Füssli


Fragmentos de: 

Resumen sobre las Revoluciones burguesas y transformaciones sociocultural

Ciclo de Revoluciones burguesas
          Estas se inician antes de 1789, pero es la Revolución Francesa la que ejercerá mayor influencia en el resto del mundo. En el siglo XIX se concretan y vivencian varias experiencias transformadoras que ponen fin al Antiguo Régimen y la Monarquía Absoluta en detrimento de la división de poderes, aparecen las Constituciones escritas en varios estados y el sufragio censitario como mecanismo de elección y de toma de poder.
           Estas revoluciones permiten a la burguesía  acapara un poder, que hasta ahora parecía vedado para ella: el político; si a ello le sumamos el fortalecimiento que ostenta en el sector económico, gracias a la revolución industrial, comprenderemos porqué se afirma que es la burguesía la clase social que se consolida durante todo los  siglos XVII y XIX.

Revolución Industrial
           Esta revolución forma parte del concepto anterior de “revoluciones burguesas[1], pero merece un tratamiento aparte por lo significativo de sus transformaciones. Si bien surge en Inglaterra, rápidamente se extenderá por toda Europa y fuera de ella en las últimas décadas del siglo XIX (por ejemplo: Estados Unidos y Japón). Inició como un profundo cambio en el área económica, modificando el sistema de producción artesanal por el fabril, el maquinismo puso fin al trabajo manual que no podrá competir con el sistema en serie de producción industrial. Poco a poco, las fábricas aparecerán como parte del paisaje de las principales ciudades europeas.
Pero, la revolución industrial produjo cambios radicales, no sólo en lo económico, sino en todos los aspectos que conforman la sociedad, creando un nuevo modelo de vida signado por:
-gran desarrollo industrial y minero,
-gran desarrollo de las comunicaciones y transportes,
-aumento de la producción y de la productividad,
-crecimiento de las ciudades y el desarrollo urbano,
-mejoras en el comercio regional e internacional,
-enorme crecimiento de la población producido por la caída de la mortalidad _ especialmente infantil_, mejora en la alimentación, higiene y desarrollo de la medicina…, una elevada tasa de natalidad, entre otros aspectos...

Consolidación de la sociedad de clases
           La sociedad industrial-capitalista se estructurará en dos grandes clases sociales antagónicas. Por primera vez, la brecha entre ambas estará basada en el dinero, en la posesión de bienes y capital  y no en la sangre o la herencia (característica típica de la sociedad estamental del Antiguo Régimen).
En la cúspide de la pirámide social encontraremos a la burguesía:
            Burguesía: sustituye a la nobleza como clase dominante y pasa a controlar la economía y la política. Son los dueños de los medios de producción y los principales beneficiados tras los cambios sucedidos en los siglos XVIII y XIX.
Como “oposición” surge una nueva clase social: el proletariado.
            Proletariado: son los trabajadores, los obreros de las fábricas o los “dueños de la fuerza de trabajo” que venden a cambio de un salario. La gran mayoría proviene del campo, ex campesinos que han emigrado a la ciudad en busca de trabajo o ex artesanos que ante la competencia fabril pasan a vivir en barrios marginales en las ciudades, en condiciones miserables.
Los conflictos entre ambos sectores sociales marcarán, en buena medida, el rumbo de los siglos XIX y XX.

Nuevas ideas y movimientos sociales
           Las transformaciones económicas, políticas y sociales moldean la conformación de grandes relatos que explican, justifican o critican la sociedad de clases y proponen o aspiran a una sociedad nueva. Esos grandes relatos, clasificados como Ideologías serán de capital importancia para entender varios acontecimientos sociales del siglo XX, desde revoluciones, guerras, guerrillas, dictaduras, etc.
Para la burguesía los preceptos del Liberalismo les identifican: derecho y respeto a la propiedad privada y la igualdad ante la ley, acepta la desigualdad social y cree en el libre mercado como motor de la economía. Como contrapartida se desarrollan ideologías que tienen un fuerte peso en el movimiento social y de crítica a la sociedad decimonónica: Marxismo y Anarquismo; ambos ideologías critican a la burguesía, la propiedad privada y la desigualdad social, teniendo una gran identificación con el movimiento obrero; pero sus diferencias también serán un sello identitario, especialmente en aspectos como el rol del Estado, la toma o  no del poder, entre ellos: el primero, propone la dictadura del proletariado tras la conformación de un único partido político de los trabajadores que mediante la toma de poder logrará una sociedad Comunista, mientras que el anarquismo se muestra contrario a la existencia del Estado e instituciones jerárquicas y no cree en los mecanismo de sufragio ni representación parlamentaria.
           De forma paralela se desarrolla el sindicalismo y un importante movimiento obrero, además de diferentes propuestas como las asociaciones de ayuda mutua, pasando por el cooperativismo, hasta movimientos sufragistas feministas.

Consolidación del sistema económico Capitalista
            El campo deja de ser el principal medio de producción. El Capitalismo, tanto comercial, industrial como financiero se desarrolla de forma espectacular. Las ciudades crecen enormemente, siendo los centros de vida económica. Se produce la concentración industrial y aparecen las sociedades anónimas y grandes conglomerados empresariales que controlan grandes capitales (Cartel, Trust, Holding) para la realización de fuertes inversiones que se desarrollan en las Bolsas de Valores y las Acciones. 

Grandes adelantos científicos y tecnológicos
            Si un aspecto marca de forma contundente el siglo XVIII y XIX, y se transmite hasta nuestros días, es el espectacular avance de la ciencia y la tecnología. Además de los múltiples adelantos que modifican la vida cotidiana, los aspectos más significativos son la utilización de nuevas fuentes de energía, por ejemplo: el petróleo, la electricidad, la importancia de acero y la industria siderúrgica, así como la estrecha relación que se dará entre ciencia-tecnología y producción (la ciencia aplicada a la producción industrial). Se desarrolla un importante espíritu científico y una especie de fe ciega en el progreso tecnológico como sinónimo de progreso social. Avances que serán aplicados a los transportes y las comunicaciones, a la medicina, a la ingeniería y arquitectura, pero, también a la industria bélica que dará muestra de su gran potencial con las Guerras Mundiales.


[1] Concepto  historiográfico originado por la escuela del materialismo  histórico o de vertiente marxista que se utiliza para afirmar que el componente social dominante en los movimientos revolucionarios que corresponde a la burguesía.

Imágenes extraídas de: https://www.histoire-image.org/fr