"La Meninas" de Diego Velázquez

Autor: Diego de Silva y Velázquez (1599-1660).
Estilo: Barroco.
Año: 1656
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Dimensiones: 3,18 x 2,76 mt.
Localización actual: Museo del Prado (Madrid).

Tema
Las Meninas está considerado como un “cuadro acertijo” por su contenido. Se trata de un retrato colectivo de la infanta Margarita y sus acompañantes, pero también como un autorretrato del pintor en plena actividad, un juego de espejos, un intento poco disimulado de pintar a los reyes en contra de su voluntad.
Análisis formal
Elementos plásticos
Efectos lumínicos haciendo que la luz incidiera sobre las figuras del primer plano y sumergiendo en la penumbra a las más alejadas. El juego de luces y sombras ayuda a crear la ilusión de espacio en el cuadro. La luz que entra por la puerta del fondo y su contraste con la oscuridad del techo y de la pared lateral derecha dan profundidad a la escena.
La paleta es clara, luminosa y de una gran riqueza de colores y matices.
La pincelada es larga y fluida. Los contornos de las figuras se difuminan. Las formas de los reyes, reflejados en el espejo del fondo, fueron realizadas con un pincel humedecido con más trementina que pigmento.
Composición
Los personajes en primer plano están dispuestos en dos grupos de tres. En el central destaca la infanta Margarita, hija de los reyes de España, que está acompañada por sus meninas o damas de compañía: María Agustina Sarmiento, que le ofrece servicialmente un búcaro de agua en un plato de oro, e Isabel de Velasco, que se inclina reverente.
A la derecha se encuentra la otra triada, compuesta por la enana macrocéfala Maribárbola, el enano Nicolasito Pertusato y un mastín. Las anomalías físicas y los colores oscuros de este grupo resaltan la belleza y la claridad cromática de los atuendos de los otros tres. Detrás de los personajes en primer término conversan, ocultos en la penumbra, la dama de honor Marcela de Ulloa y un guardadamas.
En el extremo opuesto y detrás de un gran lienzo se erige la figura escrutadora del propio Velázquez, quien con una mano sostiene el pincel y con la otra la paleta. La cruz roja de Santiago que luce en el pecho fue añadida después de su fallecimiento, por orden del rey, en reconocimiento a su trabajo.
El hombre que se sitúa al fondo de la estancia, sube los peldaños de la escalera y corre las cortinas es José Nieto, acomodador de palacio. Colgado de la pared del fondo y reflejados sobre un espejo, la imagen de los reyes de España, Felipe IV y Mariana de Austria.
Análisis iconográfico

Contenido.
Esta tela de grandes dimensiones fue conocida por los contemporáneos de Velázquez como “El retrato de la infanta Margarita”. En los inventarios reales aparecía con el nombre de “La familia”. En 1843, se le otorgó el nombre de “Las Meninas”. El término, de origen portugués fue utilizado en la corte española para referirse a las doncellas de honor.
Las diferentes interpretaciones que ha suscitado esta pintura son muy variadas: un retrato de la infanta Margarita; un retrato de la familia real; un reconocimiento social del propio artista; un intento de pintar al rey Felipe IV, que durante los últimos años de su vida rechazó ser pintado por Velázquez… En cualquier caso Las Meninas fueron muy apreciadas por el rey Felipe IV, quien con frecuencia presenciaba, acompañado por la reina y las infantas, las evoluciones de la obra.
El autor
Velázquez fue capaz de asimilar el arte pictórico del pasado y de su época y, al mismo tiempo, crear una obra y una técnica personal e innovadora. Velázquez consiguió plasmar la atmósfera existente entre los cuerpos. Gracias al uso del color y de la luz se constituyó en un genio de la perspectiva aérea. Sus cuadros son un compendio del estudio de la luz sobre los objetos, del color, del estudio de la profundidad y de la perspectiva.
La pincelada fue clave para su éxito: toques sueltos que van sugiriendo formas sin llegar a definirlas plenamente, pero que proporcionan una apariencia de realidad inmediata.
Pintores posteriores como Goya, se inspirarían en Las Meninas al pintar la Familia de Carlos IV; y los impresionistas expresarían su entusiasmo por la técnica pictórica, hasta el punto de que el propio Manet afirmó: “Velázquez es el pintor de los pintores”.


Fuente: Historia del Arte: ARTE DEL BARROCO, Javier Pérez (IES Lacimurga)

Étienne-Louis Boullée: la esfera



Étienne-Louis Boullée (París, 1728 – 1799) ocupa un lugar privilegiado en el contexto de los arquitectos revolucionarios franceses de la época ilustrada. Autor de gran prestigio en su época, es conocido por la radicalidad de sus proyectos en los que apuesta por una pureza formal y volumétrica prácticamente sin precedentes.
Su proyecto de Cenotafio para Newton (que puedes ver en la parte superior) es uno de los ejemplos más conocidos de su trabajo. Para comprender las razones por las que Boullée apuesta por este tipo de diseños recogemos lo que el arquitecto escribe sobre la esfera en arquitectura:


“Se puede considerar al cuerpo esférico como continuador de todas las propiedades de los cuerpos. Todos los puntos de su superficie distan lo mismo de su centro. De esta singular propiedad resulta que bajo cualquier manera que contemplásemos el objeto, ningún efecto óptico puede jamás alterar la magnífica belleza de su forma que se ofrece siempre perfecta a nuestra vista.
El cuerpo esférico nos ofrece la solución a un problema que podría ser considerado una paradoja si no estuviese geométricamente demostrado que la esfera es un poliedro infinito. Y es que de la simetría más perfecta deriva la variedad más infinita. Ya que si suponemos la superficie de nuestro globo dividida en puntos, uno solo de estos puntos se ofrece perpendicularmente a nuestros ojos y todos los demás se nos aparecen bajo una inmesidad de ángulos diversos.
Las otras ventajas del cuerpo esférico son: desarrollar a nuestros ojos la mayor superficie posible, circunstancia que lo convierte en majestuoso; tener la forma más sencilla, belleza que proviene de que su superficie no tiene interrupción alguna, y por añadidura a todas estas cualidades, la gracia, ya que el contorno que delimita este cuerpo es tan dulce y tan natural como es posible.
De todas estas observaciones resulta que el cuerpo esférico, bajo todos los puntos de vista, es la imagen de la perfección. Reúne la simetría exacta, la más perfecta regularidad, la grandeza más variada; tiene el mayor desarrollo, su forma es la más simple, su figura se ve delimitada por el contorno más agradable; en fin, este cuerpo se ve favorecido de tal manera por los efectos de la luz que resulta imposible que su graduación sea más agradabe y más variada. He aquí las principales ventajas que obtiene de la naturaleza y que tienen sobre nuestros sentidos un poder ilimitado.”
BOULLÉE, Étienne-Louis, Arquitectura. Ensayo sobre el arte, Gustavo Gili, Barcelona, págs. 57-58
Funte: http://artecreha.com/

Arquitectura Neoclásica: principales características

Desde la mitad del S. XVIII la mirada de los artistas se dirige nuevamente a la antigüedad greco-latina abandonando las tendencias barrocas que se exageran en el Rococó. A su vez este estilo se decanta por las nuevas ideas de la Ilustración frente al absolutismo imperante en Europa.
Su expansión europea se debe a que los grandes artistas consideraban casi obligado hacer un viaje a Grecia, a pesar de estar dominada por los Turcos Otomanos, y con más frecuencia a Italia, cuna del antiguo Imperio romano.

La estética neoclásica

La teoría neoclásica se desarrolla en torno a 1750. En su conformación y difusión tuvieron importancias varios factores, uno de ellos son los trabajos arqueológicos realizados en Pompeya y Herculano y el estudio de la arquitectura griega, que aumentaron el conocimiento e interés por la Antigüedad. Muchos teóricos proponen una vuelta al arte griego como paradigma de belleza, "del verdadero estilo", que debe aspirar a la "noble sencillez y serena grandeza".
Pero, los neoclásicos no buscan sólo imitar, sino tomar como modelo el arte clásico para crear obras perfectas, universales y eternas. Es decir que hay una aspiración moral concebido como la búsqueda de una renovación social y lograr la perfección artística. Esta corriente tiene un fuerte componente intelectual, que comparte con el pensamiento ilustrado el carácter racional, búsqueda de valores universales y eternos, comunes a todos los hombres, y el rechazo explícito al rococó al que consideran decadente y propio de una nobleza ociosa.

"El arte neoclásico quiere ser arte moderno, comprometido a fondo con la problemática de su tiempo. (...) Los arquitectos neoclásicos saben que un nuevo orden social exige un nuevo orden de la ciudad y todos sus proyectos se inscriben en un plano de reforma urbanística. La nueva ciudad deberá tener, como la antigua, sus monumentos; pero el arquitecto deberá preocuparse también del desarrollo social y funcional. Se construyen iglesias a modo de templos clásicos, pero también escuelas, hospitales mercados, aduanas, puertos, cuarteles, cárceles, almacenes, puentes, calles, plazas.
...El arte neoclásico acompaña la transformación de las estructuras sociales con la transformación de las costumbres. El Neoclasicismo no está rígidamente unido a la ideología revolucionaria... De hecho, el Neoclasicismo, como estilo, no tiene una propia caracterización ideológica, está disponible para cualquier demanda social.
Al ideal barroco de la técnica «virtuosa» le sucede el ideal neoclásico, de la técnica rigurosa; ... A la imaginación barroca le sucede la ideación neoclásica; que aún es una imaginación, si se quiere, pero que uniforma sus propios procedimientos con los de la razón. La verdadera técnica del artista es la de proyectar, todo el arte neoclásico está rigurosamente proyectado. La realización es la traducción del proyecto mediante instrumentos operativos que no son exclusivos del artista, sino que forman parte de la cultura y del modo de vivir de la sociedad.
En este proceso técnico-práctico de adaptación se elimina por fuerza el toque individual, la arbitrariedad genial del primer hallazgo, pero en compensación la obra adquiere un interés directo para la colectividad y cumple esa tarea de educación cívica que la estética iluminista le asigna al arte, en lugar de su antigua función religiosa y didascálica. Era un sacrificio que la ética de la época consideraba necesario; no se puede fundar una sociedad libre y ordenada sin limitar el arbitrio individual, aunque sea de un genio. El artista ya no aspira al privilegio del genio, sino al rigor del teórico; no da al mundo hallazgos admirables sino proyectos realizables. (...)
La reducción de la técnica propia del arte a técnica (o método) del proyecto, señala el momento en que el arte se separa definitivamente de la tecnología y de la producción artesanal, y la primera posibilidad de unión entre el trabajo ideador del artista y la naciente tecnología industrial (...)
El arte neoclásico se sirve, sin ningún prejuicio, de toda disposición. En la arquitectura, el principio de la correspondencia de la forma con la función estática lleva al cálculo escrupuloso de los pesos y las tensiones, al estudio de la resistencia intrínseca de los materiales. Es precisamente la arquitectura neoclásica la que experimenta los nuevos materiales y revaloriza, en el plano estético, la investigación técnico-científica de los ingenieros..."

 (Giulio Carlo Argán.- El arte Moderno. Fernando Torres Editor. 1977,  Págs. 14-22)


Características de la arquitectura neoclásica

Algunos arquitectos aplicaron de forma rigurosa los principios más racionales del neoclasicismo _simplificación de formas y supresión de la decoración que conduce a geometrías puras_ Pero ésta no fue muy bien aceptada por clientes privados y la mayoría de las obras no llegaron a proyectarse (Ejemplos: "Barrièr de la Villette", Paris 1789 de Ledoux; "Diseño de Biblioteca Real" 1785 de Boullée o "Monumento a Newton" 1780-1790 de Boullée).
En cambio fue frecuente que la arquitectura mantuviera el lenguaje de tradición renacentista y barroca, aunque con mayor sencillez, predominio de formas rotundas y uso moderado de la decoración. A este se le incorpora elementos griego, como por ejemplo el uso del frontón.
Esta fórmula tuvo éxito y se mantuvo durante buena parte del siglo XIX, tanto en  iglesias, palacios y también edificios que surgían de la nueva demanda, como bancos, bolsas, museos, etc. No sólo se difundió por Europa, sino también en América.
"Nuevo Palacio de la Guardia", Berlín 1816. En la sobria columna dórica se puede encontrar
las ideas del neoclasicismo más puro.

"Puerta de Alcalá", Madrid 1769, Arquitecto Sabatini, director de las grandes reformas urbanas en Madrid durante el mandato de Carlos III, seguía en sus obras modelos romanos.

Ejemplos:
Representativo de este estilo en Francia es la iglesia de la Madeleine en París. Se trata de un templo corintio y octástilo, ordenado construir por Napoleón como homenaje al gran ejército francés y terminada en 1842. Resulta fría y demasiado fiel a los cánones clásicos. En Inglaterra el estilo neoclásico no tuvo mucha aceptación porque todavía predomina el gusto neogoticista, el cual fue adoptado como el estilo nacional.
En Alemania el Neoclásico se difunde con más facilidad por los estados del norte mientras por los estados del sur todavía se prefieren los edificios barrocos. El monumento alemán más representativo de este estilo es la puerta de Brandenburgo. En España el arte Neoclásico tuvo que vencer un Barroco muy enraizado y por eso las mejores muestras del nuevo arte no se dan hasta el último cuarto de siglo XVIII.
Fue Carlos III quien mandó a Sabatini construir la Puerta de Alcalá en 1778. Este estilo siguió vigente durante la primera mitad del siglo XIX conviviendo con los edificios románticos y neogóticos, todo ello englobado en la arquitectura historicista.


Material elaborado gracias a: "Historia del Arte" Tomo 2. J.A. Ramírez, M. Arias, M. A. García Fuentes, B. Del Castillo y B. Pallol. Ediciones Sm, Madrid, 2003.
http://clio.rediris.es/

Arquitectura Neoclásica: ejemplos de Rusia, Francia y España


El Neoclasicismo es un estilo artístico que se desarrolló en las artes decorativas, especialmente en la Arquitectura, este movimiento floreció en Europa aproximadamente desde el año 1750 hasta comienzos de 1800 y se inspiró en formas grecorromanas. Más que un resurgimiento de las formas antiguas, el neoclasicismo relaciona hechos del pasado con los acontecimientos en su propio tiempo. Los artistas neoclásicos fueron los primeros que intentaron reemplazar la trivialidad del Rococó por un estilo lógico, de tono solemne y austero. Cuando los movimientos revolucionarios establecieron repúblicas en Francia y en América del Norte, los nuevos gobiernos republicanos adoptaron el neoclasicismo como estilo oficial por que relacionaban la democracia con la antigua Grecia y la república romana. Más tarde cuando Napoleón I  subió al poder en Francia, este estilo se modificó para servir a sus necesidades propagandísticas. Con el nacimiento del movimiento romántico la prioridad por la expresión personal sustituyó al arte basado en valores ideales.

El estilo Neoclásico se desarrolló tomando como punto de referencia la excavación en Italia de las ruinas de las ciudades romanas de Herculano en 1738 y de Pompeya en 1748, la publicación de libros tales como Antigüedades de Atenas (1762) de los arqueólogos James Stuart y Nicholas Revertt y la llegada de la colección Elgin a Londres en 1806. Ensalzando la noble simplicidad y el gran sosiego del estilo grecorromano, el historiador alemán Johann Winckelmann instó a los artistas a estudiar y a imitar su identidad y sus formas ideales. Sus ideas encontraron una entusiasta acogida dentro del círculo de artistas reunidos en torno a él en el año 1760 en Roma.

ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN RUSIA

Las aspiraciones de zar Alejandro I de convertir San Petersburgo en una ciudad plena de modernidad, de acuerdo a las propuestas clasicistas, va a posibilitar el impulso de la grandes obras públicas, dando lugar a un catálogo de edificios de primer orden en el panorama europeo.

En una primera etapa los artífices que llevan a cabo la empresa de transformar el perfil de la gran ciudad del Báltico son el francés THOMAS DE THOMON y los rusos A. NIKIFOROVICH VOROMIJIM y ANDREI DIMITRIEVICH ZAJAROJ. THOMON exiliado por la revolución francesa y seguidor de Ledoux, había llegado a Rusia en 1799. Varios son los proyectos que llegan a culminar en San Petersburgo, destacando el Gran Teatro y el edificio de la Bolsa, que concluye en 1816. Elevado sobre un malecón a orillas del Neva, Thomon planteó una traza rectangular flanqueada por dos columnas- faro y destacando una fachada con pórtico de orden dórico. Por su parte, VOROIJIM protegido por el conde Stroganof, tras cursar sus estudios en Francia y Alemania, realiza en San Petersburgo hacia 1815 la soberbia mole de la Academia de Minería, configurada en su frente por una fachada articulada por doce columnas dóricas, alentado por un nostálgico ambiente romántico. Su facilidad para la utilización columnaria ya la había puesto de manifiesto con anterioridad en el monumental pórtico berninesco de la catedral de Kazan, en la misma ciudad de San Petersburgo. 

La segunda etapa del neoclasicismo ruso se basa en un arquitecto de origen italiano KARL IVANOVICH ROSSI y del francés AUGUST R. DE MONTFERRAND. Rossi recibe la protección del príncipe Miguel, hermano del zar, para el que traza su residencia en San Petersburgo, cerrando su longitudinal fachada sobre el Neva con un pórtico hexástilo sobre un cuerpo de cinco arcos peraltados de medio punto, coronándose por un frontón con una laurea inscrita. En la fachada anterior, un gran arco del triunfo. También es el autor del cerramiento de la plaza de Invierno con la solución de los solemnes arcos del Estado Mayor. Por su parte Montferrand , formado en Francia con Percier y Vignon, tiende al monumentalismo a ultranza, apoyado por su condici´pn ingenieril, lo que pone de manifiesto en la catedral de San Isaac iniciada el 1717, con su cúpula colosal con armadura de hierro o en la columna de Alejandro I. 

Otro arquitecto que colaboró en el aspecto clasicista de San Petersburgo fue VASILY PETROVICH STASOV autor del célebre arco del triunfo y con y con importante papel en la catedral de la Trinidad. 

Catedral de la Santa Trinidad de San Petersburgo

ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN FRANCIA

JEAN FRANÇOIS CHALGRIN, formado con Boullée y autor de características construcciones bajo Luis XV, como la iglesia de Saint Philippe de Roule y el Colegio de Francia a partir de 1803 lleva a cabo, por encargo del emperador, al reforma del palacio de Luxemburgo, pasando a continuación y tras las insatisfactorias soluciones aplicadas al histórico edificio, con monumental escalera y gran salón, a proyectar el Arco de Triunfo que había de inmortalizar la memoria de Napoleón. En un primer momento Chalgrin lo proyecta en 1806 tomando como base el Arco de Tito, variando su orientación estética.
El otro arquitecto asimilado por el imperio y procedente del antiguo régimen fue ALEXANDRE- PIERRE VIGNON formando junto a Ledoux la seria encomendada conclusión de la iglesia de la Magdalena de París ya que contaba con dos proyectos anteriores, uno en Constant d’Yvry y otro de Buollée . Vignon toma como referencia Maison Carée, des Nîmes, aunque ampliando sus proporciones, para lo que le servíiría como modelo corintio de Baalbek. La Magdalena sería cabada, afectando principalmente al interior, por JEAN J.M. HUVÉ, bajo LUIS FELIPE. En una línea más ecléctica, con valor del pasado.
PIERRE FRANÇOIS- L. FONTAINE y CHARLES PIERCER formados con Peyre el joven y en la academia. Su primer trabajo importante es la restauración de la leprosería de la Mailmaison, que se les encarga en 1799 la emperatriz Josefina para habitarla como residencia. Napoleón los nombraría los arquitectos de los palacios del Primer y Segundo Consul, y también recibiría el cargo del remodelación urbanística de París, lo que años más tarde concretaría Haussmann.No obstante su obra más representativa sería el Arco del Carroussel que tiene como referencia el arco de Septimio Severo.
Arco del Carroussel, París, 1808
Paralelamente y siguiendo las pautas de Percier y Fontaine, otros arquitectos dan forma en París al pensamiento napoleónico con obras monumentales como la Columna de la Grand Armée en la plaza Vêndome, será elevada por E. DE LA BARRÉ aunque los vaivenes políticos tras la caída de Napoleón retrasarían su conclusión hasta el segundo imperio. 
El Panthèon es Obra de Jacques- Germain Soufflot. La planta era de cruz griega, tuvo que agregar forzado por el clero dos torres salientes y laterales en el lado este, quedando la geometría menos pura. En el interior las naves central y laterales estaban divididas por hileras de columnas corintias sosteniendo el entablamento continuo del que parte un conjunto de bóvedas y cúpulas ligeras y rebajadas. La elegancia especial del conjunto era extraordinaria, pero más extraordinaria aún la finura estructural de todo ello. 
Iglesia de Sainte-Geneviève de París, 1757-1790
Tras la derrota de las tropas napoleónicas y en el periodo de restauración borbónica que encarna Luis xviii se continúan algunas de las obras comenzadas por el emperador y solo en el terreno religioso. Unnuevo proyecto es la Chapelle expiatoire cerca del Boulevard Haussman.
Palacio de la Bolsa de París, inaugurado en 1826

Palacio de Garnier, Ópera de París
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ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN ESPAÑA 

Una vez que se dejo atrás el barroco, el alcance definitivo de las formas clásicas lo alcanza Juan de Villanueva. En 1768 es nombrado arquitecto de la comunidad de Jerónimos de El escorial, realizando la casa del Cónsul de Francia, así como la del marqués de Campo Villar y en la decada de los setenta la casa de los infantes, Casita del príncipe y Casita de Arriba. 
La casita de Arriba, con destino al infante don Gabriel, esta inspirada en la Villa Rotonda de Palladio, centrándose en una gran sala cuadrada en torno a la cual se disponen las diferentes habitaciones. 
En cuanto a la del príncipe, de mayor entidad, llevada a cabo para el príncipe don Carlos, consta de dos pisos y dos salas laterales. La fachada se resuelve con un pórtico tetrástilo, de orden dórico, cerrando la terraza balaustrada. 
La gran creación de Villanueva es el Museo de las Ciencias Naturales, hoy Museo del Prado. El arquitecto diseño, tras diversos tanteos y proyectos previos, un cuerpo central saliendo ligeramente y de planta basilical, con dos salas laterales, cerradas en forma de pabellones, cuadrados en el exterior y a manera de la Rotonda en el interior. Así queda en un esquema como un templo clásico en su cuerpo central flanqueado por dos palacios y sirviendo de enlace articulatorio unas galerías de graciosa fractura. La fachada del cuerpo central muestra un pórtico hexástilo toscano . Y respecto a su columnata es posible que hasta ese momento no se consiguiera en Europa otra de tal modernidad. Las cubiertas en el interior se resuelven con un sistema de abovedado que contrasta con el adintelamiento de los exteriores. 
Museo del Parado, Madrid 1819

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Otra obra clave de Villanueva es El Observatorio Astronómico levantado sobre el cerro de San Blas, en Madrid. De planta cruciforme y cuerpo central ochavado, tiene frontis hexástilo y corintio. Sobre el vestíbulo un templete jónico. Además hizo otras obras como: el Oratorio del Caballero de Gracia, Sacristía y Capilla del venerable Palafox, y también como arquitecto de la villa de Madrid, tras el incendio de 1790 reconstruiría y ordenaría la Plaza Mayor. 
Observatorio Astronómico, cerro de San Blas. Madrid

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ANTONIO LOPEZ AGUADO le sucede el cargo de arquitecto municipal a Villanueva , en 1817 levanta la Puerta de Toledo, de tres huecos, arco central, y dinteles en los laterales, de orden jónico, rematándose con grupos de trofeos como los de la puerta de Alcalá. Pero su gran proyecto fue el teatro real, muy modificado en su estructura original tras las sucesivas restauraciones y reformas. De planta y forma de ataúd, el modelo primitivo puede conocerse a partir de la maqueta realizada por Custodio Moreno. 

ISIDRO GONZALES VELÁZQUEZ es nombrado arquitecto mayor de los reales palacios y casas de campo, y después de Palma, Mallorca, es el autor del obelisco de las víctimas del 2 de mayo, también realiza un proyecto para cerrar la plaza de la armería y la capilla del Cristo de cirugía y medicina de San Carlos, trazado a partir de 4 crujías en torno a un patio, con un anfiteatro. 

SILVESTRE PEREZ proyecta un palacio en Villahermosa en Madrid que terminaría López Aguado.  Resuelve la iglesia parroquial de Motrico, con un frontis dórico hexástilo a modo de pórtico. Tras la invasión francesa Napoleón lo nombra arquitecto mayor de Madrid, realizando un proyecto destinado a unir el palacio Real con la iglesia de San Francisco el Grande, convertida en el palacio de las cortes. Tras la caída de Bonaparte viaja exiliado a Francia.

El arte Barroco

"A finales del siglo XVI la estética renacentista, tan apegada a la razón y a la proporción, empezaba a dar signos de claro agotamiento. En consecuencia, comenzaban a difundirse nuevos planteamientos artísticos que buscaban sorprender e incluso emocionar al espectador, apelando a las emociones y a los sentimientos.
Diego Velázquez: "Retrato de su esclavo Juan de Pareja", Hacia 1650.
Esa es la intencionalidad última del arte barroco que, habiendo surgido en Italia, se difundió con rapidez por toda Europa y Latinoamérica a lo largo del siglo XVII, extendiéndose incluso a las primeras décadas del XVIII. Pero, ¿cómo sorprender y emocionar al espectador? Para ello la estética barroca recurre a numerosos artificios. Así, en arquitectura es frecuente el empleo de la línea curva y la contraposición de elementos diversos; en escultura se busca el movimiento y, al mismo tiempo, el naturalismo; en pintura se tiende a la contraposición asimétrica y se acentúa el interés por la profundidad, la luz y el movimiento.

En cualquier caso, con mucha frecuencia, el arte barroco es una contraposición de elementos aparentemente contrarios: la recta con la curva, la luz con la sombra, la belleza con la fealdad, el dolor frente a la alegría. De igual manera, interesan al artista barroco las apariencias, los elementos fugaces, el desequilibrio como estado natural de las cosas, porque con todo ello el espectador se conmoverá más profundamente. A este mismo fin conduce también el sentido integrado de la obra de arte: de nuevo, y numerosas veces, arquitectura, escultura y pintura vuelven a cabalgar unidas, con la idea básica de crear un conjunto lo más amplio posible de elementos artísticos.
Fernando de Casas Novoa: "Fachada del Obradoiro" 1738-1750,
Santiago de Compostela.
Pero el Barroco se desarolla en una Europa diversa y, al mismo tiempo, dividida desde el punto de vista religioso: el triunfo de la Reforma en gran parte del norte del continente ha hecho que con frecuencia se hable de un barroco católico y de otro protestante. Es cierto que entre ambos existen algunas diferencias notables pero, en todas partes, asaltaban al artista del XVII preocupaciones semejantes, aunque sus clientelas fuesen habitualmente diferentes. En la Europa católica, la Contrarreforma hizo de las instituciones religiosas un verdadero devorador de obras de arte, que permitiesen demostrar su importancia. En los países protestantes, el triunfo de la mentalidad capitalista y de la moral del éxito en los negocios convirtió a los burgueses en grandes clientes de los artistas. Pero en todas partes, y como siempre, los poderosos del mundo demandaron al arte que diese muestras de su capacidad de dominio sobre los demás.
José de Churriguera: "Retablo de San Esteban"
1695, Salamanca.
... el arte barroco, un estilo que siempre pretendió que el espectador no se quedase jamás impasible ante lo que contemplaba. Un estilo que casi procuraba embriagar, para que fuesen los sentidos los que decidiesen al respecto. Para ello, y cuando hizo falta, recurrió al lujo, a la fantasía o al empleo de materiales sorprendentes. El arte del artificio, en definitiva. La razón había pasado a un lugar secundario. Quizás sea la ley del péndulo."

Ilustración, ambiente cultural y el Neoclasicismo

      El neoclásico o historicismo clásico, como se le ha bautizado, responde a una unidad cultural muy estrecha entre los conceptos científicos y la vida social, económica y cultural del siglo en que nació. 
Se conoce como la Ilustración al movimiento filosófico imperante durante todo el siglo XVIII como una posición que pretende resolver todos los problemas naturales y sociales por medio de la razón y la experimentación. Esta actitud se alentaba por un concepto optimista de las relaciones humanas, de la posibilidad del conocimiento puesto al alcance del hombre, y estuvo ligada tanto al campo social como al de la ciencia. 
     En efecto, en el campo de la cosmología, las leyes de gravitación universal de Newton (1643-1727) que explican el movimiento del cosmos, responden a una simple ley motora que establece una armonía y un equilibrio que escapaba ante la aparente complejidad del movimiento de los cuerpos celestes. 
     "Entonces se empezó a mirar a Dios como primer motor que en cierto modo contemplaba el proceso del cosmos; pues el mundo, una vez puesto en curso, se movía armónicamente. Se empezaron a buscar leyes armónicas en todas partes y se creía encontrarlas en todos los campos. De este modo, la economía que había sido levantada por el Estado, pero también agarrotada, fue considerada como una presunta economía armónica".
     De una manera semejante y coincidente, en campos totalmente distintos como la política de las naciones y quizá como un anhelo acariciado de paz, Inglaterra surgió como rectora de una política de estabilidad, que propugna ese equilibrio entre las potencias europeas maniobrando hábilmente las alianzas de tal manera de hacer contrapeso a las potencias continentales que pudieran provocar la alteración de la paz. Este equilibrio -finalmente no alcanzado- daba la esperanza de respirar en un clima de tranquilidad que alejaría los temores de la guerra. 
     En este mismo sentido, los enciclopedistas (Rousseau, Diderot, etc.) que propugnan la hermandad universal, formulan la teoría del equilibrio entre el altruismo y el egoísmo de la persona humana. Serían ellos los que alentaran la libertad del pensamiento y la igualdad política como un medio para lograr... la felicidad de la sociedad. 
     Es por tanto concluyente observar que en los diversos campos de la cultura y de las relaciones humanas, se llega... a la concepción de la armonía y del equilibrio como principios comunes a todas ellas. 
     En este clima cultural de una visión armónica y equilibrada del hombre, de los fenómenos de la naturaleza, de la calma religiosa y de sus relaciones sociales, no cabía ya la expresión dinámica, tumultuosa a veces, del barroco y del rococó imperantes en siglos anteriores. El lenguaje formal del barroco, nacido de una visión de la contrarreforma religiosa, de la tensión de las guerras de religión y de una monarquía absoluta y superficial, no podía seguir siendo la expresión de una época nueva, que aspiraba a respirar una atmósfera racional y tranquila.

Antecedentes de Arte Neoclásico

-Se inician las excavaciones en Herculano y Pompeya (ciudades sepultadas por cenizas en el siglo primero d.C.) y con ello se inicia la disciplina de la arqueología y se tienen noticias objetivas del arte romano, precisamente del siglo que vivió Vitruvio, el primer tratadista de arquitectura, y se conocen en vivo las pinturas y mosaicos romanos. 
-Aparece por primera vez, con los libros de Winckelmann (1764), lo que hoy llamamos "la crítica de arte", es decir, una apreciación comparativa de las expresiones artísticas de la antigüedad grecorromana. Paralelamente aparecen los escritos de Stuart y Revett sobre las "antigüedades de Atenas" y otros de este tipo de los hermanos Adam, Dumont, Soufflot, etc.
-Es de particular importancia la obra monumental de grabados del arquitecto Piranesi (1769), obra que no sólo muestra las excelencias del arte clásico y renacentista sino que ensaya composiciones grandiosas con elementos clásicos. 
-Un nuevo concepto de la "Historia" como evolución de los fenómenos humanos, confiere otra perspectiva del desarrollo histórico. La fundación, por Blondel, de la cátedra de historia de la arquitectura plantea por primera vez el estudio analítico de los estilos, particularmente los de los tiempos clásicos. 
-La fundación de las Academias de Arte.

     Estas aportaciones de información, que se vierten en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII, provocan un verdadero entusiasmo entre los artistas de la época por todo lo que sea el mundo greco-romano y suscriben a ciegas la frase de Winckelmann sobre el arte clásico: "Noble sencillez y callada grandeza." 

El Neoclásico, reformas en el arte

     El movimiento de la ilustración encendió la luz del raciocinio. La mentalidad racional, lógica y equilibrada de esta corriente, encontró en este clima cultural de una visión armónica y equilibrada del hombre a finales del siglo XVIII y principios del XIX su expresión plástica en un lenguaje artístico, el del Neoclásico, que en el nombre lleva el significado de su espíritu: la renovación del arte clásico, el cual responde a una unidad cultural muy estrecha entre los conceptos científicos y la vida social, económica y cultural. 
     En el arte de la Ilustración cambiaron tanto los temas como las formas, la sencillez, la claridad y la fuerza de sus líneas se apegaban a los principios de la era de la razón.
Evocando al mundo grecorromano y al Renacimiento, esta corriente volvió a los orígenes del arte occidental para contraponer su meditada elegancia y sobriedad al caprichoso y exuberante adorno del Barroco. 
     Las composiciones simétricas y equilibradas sustituyeron a las movidas y violentas formas de la época anterior. El arte en todas su manifestaciones se tornó más sobrio, cambió sus violentos claroscuros y líneas curvas por una luz clara de distribución homogénea y por líneas predominantemente rectas.
     "En el campo de la arquitectura, la adopción del neoclasicismo supuso cambios sustanciales con relación al barroco, por ejemplo: una sustentación geométrica fácilmente discernible en el diseño del edificio, su estructuración en cuerpos deslindados, una sobria ornamentación a la que no se permitía invadir ni ocultar los elementos sustentantes y sustentados, los cuales aparecen articulados en ritmos simples y claros. Todo ello se prestaba singularmente para objetivar el carácter racional y práctico, a la vez que erudito, del espíritu ilustrado." Se cambió la columna estípite por las columnas clásicas: dórica, jónica o corintia y se abandono del tezontle rojo y la chiluca gris por la cantera. La escala majestuosa y las grandes dimensiones continuaron como un símbolo del prestigio y poder real pero se cambiaron los espejos, los cristales y la madera dorada por el mármol blanco, el bronce y la madera natural; así como la rica policromía y los tonos pastel se abandonaron por tonos más sobrios.

Características del Neoclasicismo

     No es la primera vez en el curso de la historia que se vuelven los ojos a los valores del clasicismo griego y romano. El Renacimiento, por causas y con ideales diferentes, exploró ese campo trasformándolo en algo suyo, personal y espontáneo y lo sublimó con gran genio. En el siglo XVIII interviene el espíritu de la Ilustración, de la racionalidad, del análisis del arqueologismo, muchas veces congelado con las prescripciones de las academias que se fundaron en esta época. En el campo de la pintura y de la escultura se puede resumir su actitud como la "preeminencia del dibujo sobre el color, del contorno sobre el rasgo, del volumen sobre la mancha, de la composición sobre la impresión y del desnudo humano idealizado sobre todo lo demás".
     Los escritos, dibujos y cursos que aparecieron en esa época, suscitaron discusiones y polémicas que en el fondo eran la interrogante de la esencia de la arquitectura y del futuro camino de ésta. La respuesta se encauzó, lamentablemente, con un criterio historicista, pero tuvo la virtud de hacer repensar conceptos de teoría de la arquitectura y de su correspondiente filosofía. Summerson dice a este respecto: "el uso del lenguaje clásico de la arquitectura, ha implicado en todas las épocas que han alcanzado cierta elocuencia, una cierta filosofía. No podemos usar amorosamente los órdenes a menos que los apreciemos, y no podemos apreciarlos sin estar convencidos que encarnan algún principio absoluto de verdad o belleza. La fe en la autoridad fundamental de los órdenes ha adoptado diversas formas; la más simple puede expresarse en estos términos: Roma fue la más grande, Roma fue la más sabia. La profunda veneración por Roma es clave de gran parte de nuestra civilización
     El mismo autor hace arrancar esta filosofía de un jesuita francés, Laugier, quien en su "Essai sur l'architecture" (1753) yéndose hasta los orígenes de la cabaña primitiva, propugnaba una arquitectura estructurada sólo con vigas, pies derechos y techumbres, suprimiendo los muros; es decir, una arquitectura racional, sincera y que valoriza el espacio. Summerson llega a decir de este tratadista que: "pienso que deberíamos considerar a Laugier el primer filósofo de la arquitectura moderna"
     El arquitecto Soufflot trató de realizar esta teoría en el Panteón de París (1755-1781) con órdenes de columnas exentas interiores que reciben directamente las bóvedas, suprimiendo casi los muros de carga en la fachada y colocando grandes ventanales (posteriormente cegados con muros). En el Museo Antiguo de Berlín, Schinkel, hace una caja transparente con pórticos de columnas exentas (1822-28). Por último, la High School de Edimburgo, es otro de tantos ejemplos que podrían mencionarse de seguidores de la teoría de Laugier. 
     Los ideales de una estructura clara y sincera estaban a la vista en los templos griegos con las columnas exentas... La admiración por lo clásico se manifestó también en una depuración del sistema compositivo (en relación con el barroco) a base de espacios regulares, de trazos geométricos puros, de ejes de simetría y de proporciones armónicas según los cánones de los tratadistas. Estas proporciones se ostentan más visiblemente en los órdenes arquitectónicos que constituyen propiamente el lenguaje de las formas del neoclasicismo.

Los órdenes como lenguaje

     Cuando se habla de órdenes se hace referencia a la combinación de columnas (capitel, fuste y base) con el entablamento (arquitrabe, friso y cornisa), es decir, del elemento sustentante y el sustentado. 
     Algo carismático deben tener los órdenes clásicos en sus diversas combinaciones, ya que han sido utilizados y maniobrados por grandes artistas en casi todas las épocas de la arquitectura occidental. Puede ser que el misterio de su atractivo radique en parte en ser elementos escultóricos de refinado gusto que se crearon -en simbiosis- como elementos arquitectónicos constructivos, los cuales, a la vez que se prestan a un gran número de combinaciones con otros elementos (arcos, machones, pedestales), no pueden ser modificados en sus proporciones a riesgo de anularlos.
     Aunque hoy nos parezcan un poco inútiles las discusiones y polémicas que sobre las proporciones de los órdenes y su debido empleo se suscitaron al advenimiento del neoclásico, en su tiempo el tema tenía gran importancia dado que aquéllos eran los elementos básicos de la composición.
     La dificultad en el empleo de los órdenes radica en que cada caso particular requiere talento y estudio para conservar las proporciones armónicas entre todos los elementos entre sí, así como con el conjunto del edificio. Piénsese en las alternativas entre columnas, pedestales, altura de arcos, machones, intercolumnios, etc., que se tienen que manejar para consolidar una estructura y lograr proporciones, volúmenes y espacios estéticamente bellos. A propósito de estas reflexiones, Summerson afirma: "No puedes jugar al original con los órdenes. Tienes que digerirlos tan perfectamente que al final no queda sino la esencia..."; pero, al mismo tiempo: "no puedes copiar; si lo haces, te encuentras preso. Esto significa trabajar mucho, pensar mucho cada línea en las tres dimensiones, y en cada juntura y no puedes dejar de lado ni una sola piedra... Alteras un solo rasgo (cosa que siempre tienes que hacer) y entonces has de reajustar todos los demás con cuidado e inventiva. Así que no es un juego, al menos no un juego que puedas jugarlo a la ligera". Sir Edward Lutyens dice en una carta a un amigo: "La comprensión de la regla es un factor básico en la creación de los grandes edificios clásicos, pero el desafío a la regla es el otro..."

Modalidades del neoclasicismo

     Por lo anteriormente dicho acerca del entusiasmo y amor por lo clásico en esa época, no se piense que fue una expresión general y uniforme en Europa. Conservando en común el empleo de una gramática clásica, cada país lo va interpretando conforme a su propio genio y según las diferentes fuentes historicistas de inspiración. 
    Antes de pasar a describir las diversas corrientes del neoclasicismo, debe hacerse justicia a un grupo de arquitectos franceses de esa época, que por buscar la esencia de la arquitectura no se plegaron al criterio historicista de emplear las formas clásicas. Estos "arquitectos visionarios", como se les ha llamado, constituyen una excepción. En sus proyectos no emplearon el lenguaje de los órdenes clásicos, sino volúmenes geométricos puros, de gran audacia. Véase a continuación lo dicho por Collins, en su libro Los Ideales de la Arquitectura Moderna: "La arquitectura de finales del siglo XVIII se distingue por la obra de arquitectos como John Soane, Boullée, Ledoux y Durand, cuyos puntos de vista eran inequívocamente revolucionarios más que reformistas y cuyo anhelo no fue mantener la tradición, sino rehacer esos principios en sí mismos. No tuvieron muchos seguidores... incluso las formas arquitectónicas con las que expresaron sus ideales fueron abandonadas... pero estos arquitectos pueden llamarse justamente los precursores de la arquitectura moderna, pues aunque el gran periodo de historicismo separa su arquitectura de la de Le Corbusier y el Bauhaus, puede decirse que aquélla no tuvo precedentes y fue literalmente la arquitectura de una nueva era." Fueron, por tanto, una excepción meritoria dentro del ámbito europeo y era natural que no prosperasen sus ideas en un ambiente historicista; habría que esperar nuevos tiempos y una verdadera revolución en los conceptos plásticos y de los materiales constructivos. 

     La corriente inicial más importante en el neoclasicismo es sin duda la inspirada en los elementos del clasicismo griego. Este movimiento fue impulsado por los libros de Leroy, Stuart y Revett y Dumondt, todos referentes a los monumentos griegos, antigüedades de Atenas y las ruinas de Paestum. Todos propugnaban el valor superior de la arquitectura griega sobre la romana, insistían en la necesidad de estudiar la arquitectura en sus manifestaciones primitivas griegas (Pestum), con módulos y órdenes cuyas proporciones diferían de las expuestas por el romano Vitruvio y daban solidez, simplicidad viril y severidad impresionante en las construcciones.
Esta corriente románticamente aliada a la futura independencia de Grecia se identificó con los ideales de libertad y democracia, y se manifestó particularmente en Alemania con la construcción de la Puerta de Brandenburgo (Langhaus 1789), el Walhalla de Ratisbona o la Gliptoteca de Munich (Von Klenze). Igualmente la siguieron las colonias inglesas de América del Norte, ya independizadas, como modelo de sobriedad republicana. 
     En el campo de la escultura, esta corriente fue de indudable importancia. Los análisis de Winckelmann sobre la escultura griega como súmmum de la belleza, van a influir decisivamente en la formación de escultores de la época como Cánova y Thorwaldsen, y de una manera indirecta a la estatuaria romana en las academias que enseñaban esta disciplina. 
     Otras corrientes, tales como el historicismo romano y el neorenacentista (aunque parezca redundancia), fueron más apropiadas para los nuevos problemas que se presentaron en el siglo XIX. En efecto, los sistemas de bóveda, arcos y cúpulas combinados con órdenes de columnas no exentas, o con macizos de muros, se prestaban más a los nuevos géneros de edificios que requerían claros o espacios internos más amplios, tales como las cámaras de diputados, los museos, las bibliotecas públicas, etc.
     En Francia, país de la "justa medida", el neoclasicismo es más bien una depuración de lo decorativo siguiendo su tradición renacentista y su agudo sentido de la proporción. Ejemplos como el Petit Trianon o el ya citado Panteón, en París, siguen la magnífica tradición del arquitecto Gabriel, autor de los edificios de la Plaza de La Concordia, o de la columnata del Louvre, de Perrault. Excepción historicista grecorromana es la Iglesia de La Madeleine (Templo de La Paz) que desborda la escala tradicional y es ya una muestra del "monumentalismo" de la época napoleónica.
     Fenómeno paradójico es que en Italia, fuente de inspiración de todos los teóricos del historicismo clásico, es donde en menor grado influyó ese entusiasmo por lo clásico. Quizá precisamente por serlo ya de depurada tradición y haber sabido usar el barroco espacialmente, es que se identifica con esta corriente y la mezcla al neoclásico. Del propio Piranesi propagador y propugnador del arte romano, dice Pauli (Arte del neoclasicismo y romanticismo): "la visión de Piranesi continúa siendo fundamentalmente barroca, es decir, Piranesi... ve la obra de arte primera y principalmente como un valor espacial." Dato interesante es señalar que la Fontana de Trevi, en Roma, de un barroco exquisito y depurado, se terminó en 1761, es decir en el período inicial del neoclasicismo. 
     En Nápoles, tan próxima a las ruinas pompeyanas, en 1752 se termina el Palacio de Caserta, de composición barroca y depurado clasicismo. Este palacio puede darnos la pauta de la influencia italiana en España, ya que se terminó cuando reinaba en Nápoles el futuro rey Carlos III de España.