La Era de las Revoluciones: breve contexto histórico

Presentaciones que nos permiten abordar, de forma introductoria, el período comprendido desde mediados del siglo XVIII hasta fines del siglo XIX, donde los sucesivos avances y retrocesos revolucionarios culminará disolviendo la sociedad del Antiguo Régimen.
Dos grandes revoluciones son las que dan forman a este período y marcaron profundamente el desarrollo de nuestra Época Contemporánea: la Revolución Industrial y la Revolución Francesa. Se consolida la sociedad burguesa, poniendo fin a la sociedad estamental por la sociedad de clases, las Monarquía Absolutas darán pasos a los Estados Liberales, el trabajo manual y artesanal será sustituido por el trabajo mecanizado y serial y la sociedad rural  se transformará en urbana e industrial. 
Período convulso y complejo, dará paso a la luchas de facciones sociales y tendencias políticas, la Ilustración deja su marca con sus propuestas de división de poder, constituciones escritas o principios como los de libertad e igualdad. El surgimiento de una nueva clase social, el proletariado, y con él el movimiento obrero, darán cuerpo a un conjunto de ideologías que marcarán la Época Contemporánea y la construcción de los grandes relatos.



"La ruptura de la tradición" según Ernst Gombrich

Neoclasicismo según Giulio Carlo Argán

Una constante de todo el arte neoclásico es la crítica, que se convierte en condena, del arte inmediatamente precedente, el Barroco y el Rococó. Se condenan los «excesos» sin medida, el abandono del arte en manos de la imaginación, a la que corresponde el virtuosismo técnico que «realiza» todo lo imaginado. (...)  los críticos del Barroco quieren corregir la exageración y la deformación del clasicismo, separar el clasicismo-teoría del clasicismo-imaginación.
La cultura Iluminista del siglo XVIII orienta en sentido racionalista la oposición al arte imaginación: en Inglaterra se llega a afirmar que no se hace arte sin crítica. (...)

Si el arte tiene una propia ley racional, si es autónomo, no puede ser instrumentalizado por la autoridad política o la religiosa en beneficio del poder. (...) Incluso cuando representa temas religiosos o construye iglesias, el arte no es religioso, sino civil: representa temas sacros y construye iglesias porque tal es la demanda de la sociedad y el arte, en definitiva, es un servicio social. ... El objetivo del arte es lo bello. (...)

El arte neoclásico quiere ser arte moderno, comprometido a fondo con la problemática de su tiempo. (...) Los arquitectos neoclásicos saben que un nuevo orden social exige un nuevo orden de la ciudad y todos sus proyectos se inscriben en un plano de reforma urbanística. La nueva ciudad deberá tener, como la antigua, sus monumentos; pero el arquitecto deberá preocuparse también del desarrollo social y funcional. Se construyen iglesias a modo de templos clásicos, pero también escuelas, hospitales mercados, aduanas, puertos, cuarteles, cárceles, almacenes, puentes, calles, plazas.
Los escultores y los pintores trabajan para la ciudad: estatuas, adornos, grandes representaciones históricas que sirvan de ejemplo a los ciudadanos. Y prefieren sobre todo el retrato, un modo de analizar y aclarar la relación entre la naturalidad (sentimiento) y la sociabilidad (deber) de la persona. 

Al ideal barroco de la técnica «virtuosa» le sucede el ideal neoclásico, de la técnica rigurosa; ... A la imaginación barroca le sucede la ideación neoclásica; que aún es una imaginación, si se quiere, pero que uniforma sus propios procedimientos con los de la razón. La verdadera técnica del artista es la de proyectar, todo el arte neoclásico está rigurosamente proyectado...
En este proceso técnico-práctico de adaptación se elimina por fuerza el toque individual, la arbitrariedad genial del primer hallazgo, pero en compensación la obra adquiere un interés directo para la colectividad y cumple esa tarea de educación cívica que la estética iluminista le asigna al arte, en lugar de su antigua función religiosa y didascálica. Era un sacrificio que la ética de la época consideraba necesario; no se puede fundar una sociedad libre y ordenada sin limitar el arbitrio individual, aunque sea de un genio. El artista ya no aspira al privilegio del genio, sino al rigor del teórico; no da al mundo hallazgos admirables sino proyectos realizables. (...)
La reducción de la técnica propia del arte a técnica (o método) del proyecto, señala el momento en que el arte se separa definitivamente de la tecnología y de la producción artesanal, y la primera posibilidad de unión entre el trabajo ideador del artista y la naciente tecnología industrial. (...)

El arte neoclásico se sirve, sin ningún prejuicio, de toda disposición. En la arquitectura, el principio de la correspondencia de la forma con la función estática lleva al cálculo escrupuloso de los pesos y las tensiones, al estudio de la resistencia intrínseca de los materiales. Es precisamente la arquitectura neoclásica la que experimenta los nuevos materiales y revaloriza, en el plano estético, la investigación técnico-científica de los ingenieros. En las artes figurativas, la base de todo es el dibujo, el fino trazo lineal, que sin duda no existe en la naturaleza ni se da en la percepción de lo real, pero que traduce en cognición intelectual la noción sensorial del objeto. (...) Se quiere educar en la claridad absoluta de la línea, que reduce a lo esencial y no da lugar al probabilismo de las interpretaciones.

Aunque la transformación del arte realizada por la cultura iluminista se dé en un lapso de tiempo que cubre casi todo el siglo XVIII sólo se puede hablar de auténtico Neoclasicismo a partir de la mitad del siglo, tras la teorización de Winckelmann y de Mengs; su fase culminante, de expansión por toda Europa e incluso por los Estados Unidos de América, es la que va desde principios del siglo XIX hasta el final del Imperio, y toma el nombre, precisamente por ello, de «estilo imperio».

 Giulio Carlo Argán.- El arte Moderno.
Fernando Torres Editor. 1977. Págs. 14-22

Film "La joven de la perla" de Peter Webber

Título: Girl with a Pearl Earring 
Director: Peter Webber
Intérpretes: David Morrissey, Scarlett Johansson, Tom
Wilkinson, Colin Firth, Judy Parfitt, Alakina Mann, Essie Davis, Cillian Murphy, Joanna Scanlan
Año de producción: 2003
Género: Drama 
Estreno: 20 de febrero de 2004 
Guión: Olivia Hetreed 
Música: Alexandre Desplat 
Fotografía: Eduardo Serra

"La Meninas" de Diego Velázquez

Autor: Diego de Silva y Velázquez (1599-1660).
Estilo: Barroco.
Año: 1656
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Dimensiones: 3,18 x 2,76 mt.
Localización actual: Museo del Prado (Madrid).

Tema
Las Meninas está considerado como un “cuadro acertijo” por su contenido. Se trata de un retrato colectivo de la infanta Margarita y sus acompañantes, pero también como un autorretrato del pintor en plena actividad, un juego de espejos, un intento poco disimulado de pintar a los reyes en contra de su voluntad.
Análisis formal
Elementos plásticos
Efectos lumínicos haciendo que la luz incidiera sobre las figuras del primer plano y sumergiendo en la penumbra a las más alejadas. El juego de luces y sombras ayuda a crear la ilusión de espacio en el cuadro. La luz que entra por la puerta del fondo y su contraste con la oscuridad del techo y de la pared lateral derecha dan profundidad a la escena.
La paleta es clara, luminosa y de una gran riqueza de colores y matices.
La pincelada es larga y fluida. Los contornos de las figuras se difuminan. Las formas de los reyes, reflejados en el espejo del fondo, fueron realizadas con un pincel humedecido con más trementina que pigmento.
Composición
Los personajes en primer plano están dispuestos en dos grupos de tres. En el central destaca la infanta Margarita, hija de los reyes de España, que está acompañada por sus meninas o damas de compañía: María Agustina Sarmiento, que le ofrece servicialmente un búcaro de agua en un plato de oro, e Isabel de Velasco, que se inclina reverente.
A la derecha se encuentra la otra triada, compuesta por la enana macrocéfala Maribárbola, el enano Nicolasito Pertusato y un mastín. Las anomalías físicas y los colores oscuros de este grupo resaltan la belleza y la claridad cromática de los atuendos de los otros tres. Detrás de los personajes en primer término conversan, ocultos en la penumbra, la dama de honor Marcela de Ulloa y un guardadamas.
En el extremo opuesto y detrás de un gran lienzo se erige la figura escrutadora del propio Velázquez, quien con una mano sostiene el pincel y con la otra la paleta. La cruz roja de Santiago que luce en el pecho fue añadida después de su fallecimiento, por orden del rey, en reconocimiento a su trabajo.
El hombre que se sitúa al fondo de la estancia, sube los peldaños de la escalera y corre las cortinas es José Nieto, acomodador de palacio. Colgado de la pared del fondo y reflejados sobre un espejo, la imagen de los reyes de España, Felipe IV y Mariana de Austria.
Análisis iconográfico

Contenido.
Esta tela de grandes dimensiones fue conocida por los contemporáneos de Velázquez como “El retrato de la infanta Margarita”. En los inventarios reales aparecía con el nombre de “La familia”. En 1843, se le otorgó el nombre de “Las Meninas”. El término, de origen portugués fue utilizado en la corte española para referirse a las doncellas de honor.
Las diferentes interpretaciones que ha suscitado esta pintura son muy variadas: un retrato de la infanta Margarita; un retrato de la familia real; un reconocimiento social del propio artista; un intento de pintar al rey Felipe IV, que durante los últimos años de su vida rechazó ser pintado por Velázquez… En cualquier caso Las Meninas fueron muy apreciadas por el rey Felipe IV, quien con frecuencia presenciaba, acompañado por la reina y las infantas, las evoluciones de la obra.
El autor
Velázquez fue capaz de asimilar el arte pictórico del pasado y de su época y, al mismo tiempo, crear una obra y una técnica personal e innovadora. Velázquez consiguió plasmar la atmósfera existente entre los cuerpos. Gracias al uso del color y de la luz se constituyó en un genio de la perspectiva aérea. Sus cuadros son un compendio del estudio de la luz sobre los objetos, del color, del estudio de la profundidad y de la perspectiva.
La pincelada fue clave para su éxito: toques sueltos que van sugiriendo formas sin llegar a definirlas plenamente, pero que proporcionan una apariencia de realidad inmediata.
Pintores posteriores como Goya, se inspirarían en Las Meninas al pintar la Familia de Carlos IV; y los impresionistas expresarían su entusiasmo por la técnica pictórica, hasta el punto de que el propio Manet afirmó: “Velázquez es el pintor de los pintores”.


Fuente: Historia del Arte: ARTE DEL BARROCO, Javier Pérez (IES Lacimurga)

Étienne-Louis Boullée: la esfera



Étienne-Louis Boullée (París, 1728 – 1799) ocupa un lugar privilegiado en el contexto de los arquitectos revolucionarios franceses de la época ilustrada. Autor de gran prestigio en su época, es conocido por la radicalidad de sus proyectos en los que apuesta por una pureza formal y volumétrica prácticamente sin precedentes.
Su proyecto de Cenotafio para Newton (que puedes ver en la parte superior) es uno de los ejemplos más conocidos de su trabajo. Para comprender las razones por las que Boullée apuesta por este tipo de diseños recogemos lo que el arquitecto escribe sobre la esfera en arquitectura:


“Se puede considerar al cuerpo esférico como continuador de todas las propiedades de los cuerpos. Todos los puntos de su superficie distan lo mismo de su centro. De esta singular propiedad resulta que bajo cualquier manera que contemplásemos el objeto, ningún efecto óptico puede jamás alterar la magnífica belleza de su forma que se ofrece siempre perfecta a nuestra vista.
El cuerpo esférico nos ofrece la solución a un problema que podría ser considerado una paradoja si no estuviese geométricamente demostrado que la esfera es un poliedro infinito. Y es que de la simetría más perfecta deriva la variedad más infinita. Ya que si suponemos la superficie de nuestro globo dividida en puntos, uno solo de estos puntos se ofrece perpendicularmente a nuestros ojos y todos los demás se nos aparecen bajo una inmesidad de ángulos diversos.
Las otras ventajas del cuerpo esférico son: desarrollar a nuestros ojos la mayor superficie posible, circunstancia que lo convierte en majestuoso; tener la forma más sencilla, belleza que proviene de que su superficie no tiene interrupción alguna, y por añadidura a todas estas cualidades, la gracia, ya que el contorno que delimita este cuerpo es tan dulce y tan natural como es posible.
De todas estas observaciones resulta que el cuerpo esférico, bajo todos los puntos de vista, es la imagen de la perfección. Reúne la simetría exacta, la más perfecta regularidad, la grandeza más variada; tiene el mayor desarrollo, su forma es la más simple, su figura se ve delimitada por el contorno más agradable; en fin, este cuerpo se ve favorecido de tal manera por los efectos de la luz que resulta imposible que su graduación sea más agradabe y más variada. He aquí las principales ventajas que obtiene de la naturaleza y que tienen sobre nuestros sentidos un poder ilimitado.”
BOULLÉE, Étienne-Louis, Arquitectura. Ensayo sobre el arte, Gustavo Gili, Barcelona, págs. 57-58
Funte: http://artecreha.com/

Arquitectura Neoclásica: principales características

Desde la mitad del S. XVIII la mirada de los artistas se dirige nuevamente a la antigüedad greco-latina abandonando las tendencias barrocas que se exageran en el Rococó. A su vez este estilo se decanta por las nuevas ideas de la Ilustración frente al absolutismo imperante en Europa.
Su expansión europea se debe a que los grandes artistas consideraban casi obligado hacer un viaje a Grecia, a pesar de estar dominada por los Turcos Otomanos, y con más frecuencia a Italia, cuna del antiguo Imperio romano.

La estética neoclásica

La teoría neoclásica se desarrolla en torno a 1750. En su conformación y difusión tuvieron importancias varios factores, uno de ellos son los trabajos arqueológicos realizados en Pompeya y Herculano y el estudio de la arquitectura griega, que aumentaron el conocimiento e interés por la Antigüedad. Muchos teóricos proponen una vuelta al arte griego como paradigma de belleza, "del verdadero estilo", que debe aspirar a la "noble sencillez y serena grandeza".
Pero, los neoclásicos no buscan sólo imitar, sino tomar como modelo el arte clásico para crear obras perfectas, universales y eternas. Es decir que hay una aspiración moral concebido como la búsqueda de una renovación social y lograr la perfección artística. Esta corriente tiene un fuerte componente intelectual, que comparte con el pensamiento ilustrado el carácter racional, búsqueda de valores universales y eternos, comunes a todos los hombres, y el rechazo explícito al rococó al que consideran decadente y propio de una nobleza ociosa.

"El arte neoclásico quiere ser arte moderno, comprometido a fondo con la problemática de su tiempo. (...) Los arquitectos neoclásicos saben que un nuevo orden social exige un nuevo orden de la ciudad y todos sus proyectos se inscriben en un plano de reforma urbanística. La nueva ciudad deberá tener, como la antigua, sus monumentos; pero el arquitecto deberá preocuparse también del desarrollo social y funcional. Se construyen iglesias a modo de templos clásicos, pero también escuelas, hospitales mercados, aduanas, puertos, cuarteles, cárceles, almacenes, puentes, calles, plazas.
...El arte neoclásico acompaña la transformación de las estructuras sociales con la transformación de las costumbres. El Neoclasicismo no está rígidamente unido a la ideología revolucionaria... De hecho, el Neoclasicismo, como estilo, no tiene una propia caracterización ideológica, está disponible para cualquier demanda social.
Al ideal barroco de la técnica «virtuosa» le sucede el ideal neoclásico, de la técnica rigurosa; ... A la imaginación barroca le sucede la ideación neoclásica; que aún es una imaginación, si se quiere, pero que uniforma sus propios procedimientos con los de la razón. La verdadera técnica del artista es la de proyectar, todo el arte neoclásico está rigurosamente proyectado. La realización es la traducción del proyecto mediante instrumentos operativos que no son exclusivos del artista, sino que forman parte de la cultura y del modo de vivir de la sociedad.
En este proceso técnico-práctico de adaptación se elimina por fuerza el toque individual, la arbitrariedad genial del primer hallazgo, pero en compensación la obra adquiere un interés directo para la colectividad y cumple esa tarea de educación cívica que la estética iluminista le asigna al arte, en lugar de su antigua función religiosa y didascálica. Era un sacrificio que la ética de la época consideraba necesario; no se puede fundar una sociedad libre y ordenada sin limitar el arbitrio individual, aunque sea de un genio. El artista ya no aspira al privilegio del genio, sino al rigor del teórico; no da al mundo hallazgos admirables sino proyectos realizables. (...)
La reducción de la técnica propia del arte a técnica (o método) del proyecto, señala el momento en que el arte se separa definitivamente de la tecnología y de la producción artesanal, y la primera posibilidad de unión entre el trabajo ideador del artista y la naciente tecnología industrial (...)
El arte neoclásico se sirve, sin ningún prejuicio, de toda disposición. En la arquitectura, el principio de la correspondencia de la forma con la función estática lleva al cálculo escrupuloso de los pesos y las tensiones, al estudio de la resistencia intrínseca de los materiales. Es precisamente la arquitectura neoclásica la que experimenta los nuevos materiales y revaloriza, en el plano estético, la investigación técnico-científica de los ingenieros..."

 (Giulio Carlo Argán.- El arte Moderno. Fernando Torres Editor. 1977,  Págs. 14-22)


Características de la arquitectura neoclásica

Algunos arquitectos aplicaron de forma rigurosa los principios más racionales del neoclasicismo _simplificación de formas y supresión de la decoración que conduce a geometrías puras_ Pero ésta no fue muy bien aceptada por clientes privados y la mayoría de las obras no llegaron a proyectarse (Ejemplos: "Barrièr de la Villette", Paris 1789 de Ledoux; "Diseño de Biblioteca Real" 1785 de Boullée o "Monumento a Newton" 1780-1790 de Boullée).
En cambio fue frecuente que la arquitectura mantuviera el lenguaje de tradición renacentista y barroca, aunque con mayor sencillez, predominio de formas rotundas y uso moderado de la decoración. A este se le incorpora elementos griego, como por ejemplo el uso del frontón.
Esta fórmula tuvo éxito y se mantuvo durante buena parte del siglo XIX, tanto en  iglesias, palacios y también edificios que surgían de la nueva demanda, como bancos, bolsas, museos, etc. No sólo se difundió por Europa, sino también en América.
"Nuevo Palacio de la Guardia", Berlín 1816. En la sobria columna dórica se puede encontrar
las ideas del neoclasicismo más puro.

"Puerta de Alcalá", Madrid 1769, Arquitecto Sabatini, director de las grandes reformas urbanas en Madrid durante el mandato de Carlos III, seguía en sus obras modelos romanos.

Ejemplos:
Representativo de este estilo en Francia es la iglesia de la Madeleine en París. Se trata de un templo corintio y octástilo, ordenado construir por Napoleón como homenaje al gran ejército francés y terminada en 1842. Resulta fría y demasiado fiel a los cánones clásicos. En Inglaterra el estilo neoclásico no tuvo mucha aceptación porque todavía predomina el gusto neogoticista, el cual fue adoptado como el estilo nacional.
En Alemania el Neoclásico se difunde con más facilidad por los estados del norte mientras por los estados del sur todavía se prefieren los edificios barrocos. El monumento alemán más representativo de este estilo es la puerta de Brandenburgo. En España el arte Neoclásico tuvo que vencer un Barroco muy enraizado y por eso las mejores muestras del nuevo arte no se dan hasta el último cuarto de siglo XVIII.
Fue Carlos III quien mandó a Sabatini construir la Puerta de Alcalá en 1778. Este estilo siguió vigente durante la primera mitad del siglo XIX conviviendo con los edificios románticos y neogóticos, todo ello englobado en la arquitectura historicista.


Material elaborado gracias a: "Historia del Arte" Tomo 2. J.A. Ramírez, M. Arias, M. A. García Fuentes, B. Del Castillo y B. Pallol. Ediciones Sm, Madrid, 2003.
http://clio.rediris.es/

Arquitectura Neoclásica: ejemplos de Rusia, Francia y España


El Neoclasicismo es un estilo artístico que se desarrolló en las artes decorativas, especialmente en la Arquitectura, este movimiento floreció en Europa aproximadamente desde el año 1750 hasta comienzos de 1800 y se inspiró en formas grecorromanas. Más que un resurgimiento de las formas antiguas, el neoclasicismo relaciona hechos del pasado con los acontecimientos en su propio tiempo. Los artistas neoclásicos fueron los primeros que intentaron reemplazar la trivialidad del Rococó por un estilo lógico, de tono solemne y austero. Cuando los movimientos revolucionarios establecieron repúblicas en Francia y en América del Norte, los nuevos gobiernos republicanos adoptaron el neoclasicismo como estilo oficial por que relacionaban la democracia con la antigua Grecia y la república romana. Más tarde cuando Napoleón I  subió al poder en Francia, este estilo se modificó para servir a sus necesidades propagandísticas. Con el nacimiento del movimiento romántico la prioridad por la expresión personal sustituyó al arte basado en valores ideales.

El estilo Neoclásico se desarrolló tomando como punto de referencia la excavación en Italia de las ruinas de las ciudades romanas de Herculano en 1738 y de Pompeya en 1748, la publicación de libros tales como Antigüedades de Atenas (1762) de los arqueólogos James Stuart y Nicholas Revertt y la llegada de la colección Elgin a Londres en 1806. Ensalzando la noble simplicidad y el gran sosiego del estilo grecorromano, el historiador alemán Johann Winckelmann instó a los artistas a estudiar y a imitar su identidad y sus formas ideales. Sus ideas encontraron una entusiasta acogida dentro del círculo de artistas reunidos en torno a él en el año 1760 en Roma.

ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN RUSIA

Las aspiraciones de zar Alejandro I de convertir San Petersburgo en una ciudad plena de modernidad, de acuerdo a las propuestas clasicistas, va a posibilitar el impulso de la grandes obras públicas, dando lugar a un catálogo de edificios de primer orden en el panorama europeo.

En una primera etapa los artífices que llevan a cabo la empresa de transformar el perfil de la gran ciudad del Báltico son el francés THOMAS DE THOMON y los rusos A. NIKIFOROVICH VOROMIJIM y ANDREI DIMITRIEVICH ZAJAROJ. THOMON exiliado por la revolución francesa y seguidor de Ledoux, había llegado a Rusia en 1799. Varios son los proyectos que llegan a culminar en San Petersburgo, destacando el Gran Teatro y el edificio de la Bolsa, que concluye en 1816. Elevado sobre un malecón a orillas del Neva, Thomon planteó una traza rectangular flanqueada por dos columnas- faro y destacando una fachada con pórtico de orden dórico. Por su parte, VOROIJIM protegido por el conde Stroganof, tras cursar sus estudios en Francia y Alemania, realiza en San Petersburgo hacia 1815 la soberbia mole de la Academia de Minería, configurada en su frente por una fachada articulada por doce columnas dóricas, alentado por un nostálgico ambiente romántico. Su facilidad para la utilización columnaria ya la había puesto de manifiesto con anterioridad en el monumental pórtico berninesco de la catedral de Kazan, en la misma ciudad de San Petersburgo. 

La segunda etapa del neoclasicismo ruso se basa en un arquitecto de origen italiano KARL IVANOVICH ROSSI y del francés AUGUST R. DE MONTFERRAND. Rossi recibe la protección del príncipe Miguel, hermano del zar, para el que traza su residencia en San Petersburgo, cerrando su longitudinal fachada sobre el Neva con un pórtico hexástilo sobre un cuerpo de cinco arcos peraltados de medio punto, coronándose por un frontón con una laurea inscrita. En la fachada anterior, un gran arco del triunfo. También es el autor del cerramiento de la plaza de Invierno con la solución de los solemnes arcos del Estado Mayor. Por su parte Montferrand , formado en Francia con Percier y Vignon, tiende al monumentalismo a ultranza, apoyado por su condici´pn ingenieril, lo que pone de manifiesto en la catedral de San Isaac iniciada el 1717, con su cúpula colosal con armadura de hierro o en la columna de Alejandro I. 

Otro arquitecto que colaboró en el aspecto clasicista de San Petersburgo fue VASILY PETROVICH STASOV autor del célebre arco del triunfo y con y con importante papel en la catedral de la Trinidad. 

Catedral de la Santa Trinidad de San Petersburgo

ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN FRANCIA

JEAN FRANÇOIS CHALGRIN, formado con Boullée y autor de características construcciones bajo Luis XV, como la iglesia de Saint Philippe de Roule y el Colegio de Francia a partir de 1803 lleva a cabo, por encargo del emperador, al reforma del palacio de Luxemburgo, pasando a continuación y tras las insatisfactorias soluciones aplicadas al histórico edificio, con monumental escalera y gran salón, a proyectar el Arco de Triunfo que había de inmortalizar la memoria de Napoleón. En un primer momento Chalgrin lo proyecta en 1806 tomando como base el Arco de Tito, variando su orientación estética.
El otro arquitecto asimilado por el imperio y procedente del antiguo régimen fue ALEXANDRE- PIERRE VIGNON formando junto a Ledoux la seria encomendada conclusión de la iglesia de la Magdalena de París ya que contaba con dos proyectos anteriores, uno en Constant d’Yvry y otro de Buollée . Vignon toma como referencia Maison Carée, des Nîmes, aunque ampliando sus proporciones, para lo que le servíiría como modelo corintio de Baalbek. La Magdalena sería cabada, afectando principalmente al interior, por JEAN J.M. HUVÉ, bajo LUIS FELIPE. En una línea más ecléctica, con valor del pasado.
PIERRE FRANÇOIS- L. FONTAINE y CHARLES PIERCER formados con Peyre el joven y en la academia. Su primer trabajo importante es la restauración de la leprosería de la Mailmaison, que se les encarga en 1799 la emperatriz Josefina para habitarla como residencia. Napoleón los nombraría los arquitectos de los palacios del Primer y Segundo Consul, y también recibiría el cargo del remodelación urbanística de París, lo que años más tarde concretaría Haussmann.No obstante su obra más representativa sería el Arco del Carroussel que tiene como referencia el arco de Septimio Severo.
Arco del Carroussel, París, 1808
Paralelamente y siguiendo las pautas de Percier y Fontaine, otros arquitectos dan forma en París al pensamiento napoleónico con obras monumentales como la Columna de la Grand Armée en la plaza Vêndome, será elevada por E. DE LA BARRÉ aunque los vaivenes políticos tras la caída de Napoleón retrasarían su conclusión hasta el segundo imperio. 
El Panthèon es Obra de Jacques- Germain Soufflot. La planta era de cruz griega, tuvo que agregar forzado por el clero dos torres salientes y laterales en el lado este, quedando la geometría menos pura. En el interior las naves central y laterales estaban divididas por hileras de columnas corintias sosteniendo el entablamento continuo del que parte un conjunto de bóvedas y cúpulas ligeras y rebajadas. La elegancia especial del conjunto era extraordinaria, pero más extraordinaria aún la finura estructural de todo ello. 
Iglesia de Sainte-Geneviève de París, 1757-1790
Tras la derrota de las tropas napoleónicas y en el periodo de restauración borbónica que encarna Luis xviii se continúan algunas de las obras comenzadas por el emperador y solo en el terreno religioso. Unnuevo proyecto es la Chapelle expiatoire cerca del Boulevard Haussman.
Palacio de la Bolsa de París, inaugurado en 1826

Palacio de Garnier, Ópera de París
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ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN ESPAÑA 

Una vez que se dejo atrás el barroco, el alcance definitivo de las formas clásicas lo alcanza Juan de Villanueva. En 1768 es nombrado arquitecto de la comunidad de Jerónimos de El escorial, realizando la casa del Cónsul de Francia, así como la del marqués de Campo Villar y en la decada de los setenta la casa de los infantes, Casita del príncipe y Casita de Arriba. 
La casita de Arriba, con destino al infante don Gabriel, esta inspirada en la Villa Rotonda de Palladio, centrándose en una gran sala cuadrada en torno a la cual se disponen las diferentes habitaciones. 
En cuanto a la del príncipe, de mayor entidad, llevada a cabo para el príncipe don Carlos, consta de dos pisos y dos salas laterales. La fachada se resuelve con un pórtico tetrástilo, de orden dórico, cerrando la terraza balaustrada. 
La gran creación de Villanueva es el Museo de las Ciencias Naturales, hoy Museo del Prado. El arquitecto diseño, tras diversos tanteos y proyectos previos, un cuerpo central saliendo ligeramente y de planta basilical, con dos salas laterales, cerradas en forma de pabellones, cuadrados en el exterior y a manera de la Rotonda en el interior. Así queda en un esquema como un templo clásico en su cuerpo central flanqueado por dos palacios y sirviendo de enlace articulatorio unas galerías de graciosa fractura. La fachada del cuerpo central muestra un pórtico hexástilo toscano . Y respecto a su columnata es posible que hasta ese momento no se consiguiera en Europa otra de tal modernidad. Las cubiertas en el interior se resuelven con un sistema de abovedado que contrasta con el adintelamiento de los exteriores. 
Museo del Parado, Madrid 1819

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Otra obra clave de Villanueva es El Observatorio Astronómico levantado sobre el cerro de San Blas, en Madrid. De planta cruciforme y cuerpo central ochavado, tiene frontis hexástilo y corintio. Sobre el vestíbulo un templete jónico. Además hizo otras obras como: el Oratorio del Caballero de Gracia, Sacristía y Capilla del venerable Palafox, y también como arquitecto de la villa de Madrid, tras el incendio de 1790 reconstruiría y ordenaría la Plaza Mayor. 
Observatorio Astronómico, cerro de San Blas. Madrid

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ANTONIO LOPEZ AGUADO le sucede el cargo de arquitecto municipal a Villanueva , en 1817 levanta la Puerta de Toledo, de tres huecos, arco central, y dinteles en los laterales, de orden jónico, rematándose con grupos de trofeos como los de la puerta de Alcalá. Pero su gran proyecto fue el teatro real, muy modificado en su estructura original tras las sucesivas restauraciones y reformas. De planta y forma de ataúd, el modelo primitivo puede conocerse a partir de la maqueta realizada por Custodio Moreno. 

ISIDRO GONZALES VELÁZQUEZ es nombrado arquitecto mayor de los reales palacios y casas de campo, y después de Palma, Mallorca, es el autor del obelisco de las víctimas del 2 de mayo, también realiza un proyecto para cerrar la plaza de la armería y la capilla del Cristo de cirugía y medicina de San Carlos, trazado a partir de 4 crujías en torno a un patio, con un anfiteatro. 

SILVESTRE PEREZ proyecta un palacio en Villahermosa en Madrid que terminaría López Aguado.  Resuelve la iglesia parroquial de Motrico, con un frontis dórico hexástilo a modo de pórtico. Tras la invasión francesa Napoleón lo nombra arquitecto mayor de Madrid, realizando un proyecto destinado a unir el palacio Real con la iglesia de San Francisco el Grande, convertida en el palacio de las cortes. Tras la caída de Bonaparte viaja exiliado a Francia.