Especial de Pascuas

La historia del arte está íntimamente vinculada con la historia de la religión, o viceversa. En el mundo Occidental el rol de la Iglesia Católica como promotora, financiadora y censuradora de artistas y de corrientes artísticas es innegable. El propio relato cristiano ha ofrecido a múltiples artística tema de inspiración y de sustento en su actividad creadora, tanto en la pintura, escultura, música, representación teatral, etc.
Así como realicé el especial de navidad, ahora les presento el especial de pascuas con tres ejemplos, bien diferentes, de un mismo momento histórico y relato religioso: la crucifixión de cristo.


Mathis Gothard, conocido como Matthias Grünewald (1470?-1528), fue pintor e ingeniero hidráulico alemán renacentista. Se destacan sus obras religiosas, especialmente escenas de crucifixión sombrías y llenas de dolor. Realiza una obra muy expresiva en la utilización del color y líneas, que contrasta en buena medida con sus contemporáneos. Sus pinturas son conocidas por sus formas dramáticas y el tratamiento de la luz.
Aquí vemos La Crucifixión, tabla  central del Retablo de Isemheim. La escena está cargada de dramatismo y especialmente por un intento de mostrar el dolor o el sufrimiento corporal, algo no muy típico en la pintura religiosa (ver el detalle de la cruz), se puede apreciar la expresión de dolor de las manos en la Cruz, junto con un entorno también de sufrimiento y un paisaje de fondo en penumbras. El único personaje que parece en actitud contemplativa es San Juan, que señala con su mano a Cristo y dice: "Él debe crecer, y yo menguar". Aquí se afirma el mensaje cristiano, transformándose la obra en un fin didáctico.




Pedro de Cristófono Vannucci, llamado Perugino (1450-1523), es uno de los artistas renacentistas que ha despertado opiniones enfrentadas. Para muchos su obra es fina, delicada y poética, pero, para otros es desabrida, monótona y carente de gracia. Su vida fue, en buena parte, reflejo de esta controversia, tuvo una rápida ascención y fama e igualmente de rápido decayó su popularidad e interés por su obra. Pero, lo cierto es que Perugino ideó una fórmula que marcó camino en la pintura religiosa: una composición rigurosamente simétrica, personajes cuidadosamente dispuestos y una sugestiva expresión en la mirada siempre perdida de sus personajes. Detrás de ellos dispuso un amplio paisaje melancólico, con horizontes lejanos que envuelven por completo las escenas. La búsqueda de equilibrio parece ser la constante.
Aquí un ejemplo de su trabajo (Crucifixión Pala Chigi), las diferencias con la obra anterior son evidentes. La calma de los personajes y, especialmente de Cristo, tiene un claro mensaje de resignación, no hay ningún elemento dramático y es una composición bien estructurada con importantes elementos simbólicos, como los ángeles. También esta obra tiene un claro fin didáctico y es este tipo de obras las que han predominado en la iconografía cristiana: un Cristo sin dolor que acepta resignado la crucifixión.



Por último he seleccionado una obra que hace referencia a crucifixiones contemporánea,  Antonio Saura (1930 -1998). Pintor español que inició su carrera pictórica dentro de la tendencia surrealista. Sus primeras obras son pequeñas y se desarrollaba dentro de un mundo soñado y colorista. Esa primera etapa dio paso a otra, más libre donde lo abstracto aparece cada vez con más intensidad identificando formas vagas. Hacia 1950 desembocará, con el abandono de la figuración, en la creación de una pintura de mancha y de gesto. Pero, pronto Saura volverá a una desgarrada y dramática figuración pero bien deformada, en la que aparecen gestos y manchas, con los que apunta hacia un mundo expresivo, no ajeno a la sátira histórica y social, como él mismo afirmará en sus escritos.
Antonio Saura realizó varios cuadros que representan la "Crucifixión", este es un ejemplo de 1959-63 (Guggenheim Bilbao Museoa). Una crucifixión que coquetea con lo abstracto, pero fácilmente reconocible los brazos, cruz, cabeza, etc. Se nos presenta una obra en tensión, violenta y llena de dolor mediante líneas gruesas, blancas, grises y negras que entran en conflicto entre sí. La ausencia de color y las manchas de pintura acentúan aún más esa sensación de desgarro. No importa reconocer al personaje y el relato bíblico, con exacta descripción, sino más bien reconocer la expresión de dolor, que no se representa con el martirio del cuerpo en forma realista, sino con violentas y expresivas líneas acromáticas.


Texto elaborado por la docente gracias al aporte e información de:
http://inocenciayexperiencia.blogspot.com

2 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Hola Claudia. Acabo de descubrir tu página y me parece muy, muy interesante, original, con buenas entradas (genial la entrada sobre la vida de Cristo en el Arte - magnífica la crucifixión de Grünewald-) y buenos enlaces. Me hago seguidor y espero que tú lo seas del blog que hago para mis alumnos de bachillerato en Sevilla. Recibe un cordial saludo y te espero en ArteTorreherberos (http://artetorreherberos.blogspot.com).

Prof. Claudia Solís dijo...

Paco Hidalgo, muchas gracias por visitar depasoarte y por esas palabras que dan aliento para seguir en este camino. Estuve visitando tú blog, ya soy seguidora y te incluyo en mi sitio como recomendado. También te felicitaciones por tu trabajo de calidad y que muestra tanta generosidad con tus alumnos.
Estamos en contacto.