De pastores y campesinos

El muralismo se destaca en México durante los años '20, donde David Alfaro Sequeiros usó la pintura sobre un muro para transmitir los mensajes de la revolución.
La pintura mural sarda nace en 1968 en un pueblo de la periferia de Cagliari donde el escultor Pinuccio Sciola y el pintor Antonio Sini, junto con amigos y alumnos, comienzan a pintar sobre los muros. Un año después, Francesco Del Casino, profesor de dibujo de Orgosolo, crea una serie de manifiestos que retoman los cánones de la pintura mexicana para dar voz a los dramáticos problemas del país. Junto a las figuras se imponían eslóganes, casi todo escritos en sardo.
Orgosolo es un pequeño pueblo de pastores y campesinos que surge en una cuenca a los pies del monte Lisorgoni (978 m), en el interior de Cerdeña, en una zona llamada por los Romanos “Barbagia”, que recientemente ha adquirido renombre por el original conjunto de murales pictóricos que animan sus calles y embellecen sus casas y edificios públicos. Aquí los muros hablan, denuncian la guerra, las injusticias y las discriminaciones sociales, protestan contra el abuso del sistema, pero también nos describen la vida serena de los pastores, la lucha por conservar sus tierras y las tradiciones sardas.
Los temas de este peculiar género artístico son satíricos, políticos o sociales. Los estilos varían mucho, pero se caracterizan por su brillante colorido. Incluso en pleno campo, cualquiera puede tropezarse con caras, formas, manos y penetrantes miradas.

Algunos de ellos recuerdan los personajes de Guernica de Picasso y el estilo cubista en general; otros evocan las pinturas de Léger o los códigos expresivos de los muralistas mexicanos.
Éstos constituyen una verdadera pinacoteca al aire libre, donde la pintura se conjuga con la arquitectura y el paisaje para crear algo único que es, a la vez, un pueblo y una instalación, un medio de expresión popular y un altavoz de denuncia social; también varían los artistas que van desde renombrados talentos que se han instalado en el pueblo para dejar algo de su inspiración, hasta los muchachos de la escuela media que se han hecho presente con su creatividad.
Desde el principio los temas abordados por los muralistas fueron de corte político-social . El primer mural fue realizado en 1969, en los años de la contestación juvenil, por el grupo anarquista milanés Dioniso. El número de paredes pintadas crece a partir de 1975 cuando Francesco del Casino, junto a sus alumnos, quiere conmemorar, redibujándolo sobre los muros de los edificios orgoleses, el trigésimo aniversario de la Liberación de Italia. Cerca del 90% de los murales de Orgosolo son obra de Del Casino: su estilo pictórico es singular e inconfundible.
En los años 80, al mitigarse la tensión política, Del Casino y otros plasman escenas de la vida cotidiana: hombres a caballo, mujeres con sus hijos, pastores esquilando ovejas y campesinos hoz en mano. Y desde 1994, un mural que representa los conflictos de la ex-Yugoslavia y la destrucción de Sarajevo: la historia local puede hacerse historia mundial.Además Del Casino se destacan los artistas Pasquale Buesca y Vicenzo Floris, entre otros, que han realizado diversas obras, fácilmente reconocibles por sus diferentes estilos.
Hoy Orgosolo representa un patrimonio de más de 150 obras, casi todas de inmediata lectura y comprensión, que impactan por la vivacidad de los colores y, en algunos casos, por su propia calidad estilística, maravillosamente adaptada a la arquitectura de las viejas construcciones.
Desde hace 40 años, los muros del ayuntamiento y la biblioteca, del ambulatorio y del bar, prestan sus soportes a la creatividad de los artistas que han reflejado y reflejan en los murales las imágenes y las voces no sólo de una comunidad, sino de una isla entera.


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