Arquitectura Neoclásica: principales características

Desde la mitad del S. XVIII la mirada de los artistas se dirige nuevamente a la antigüedad greco-latina abandonando las tendencias barrocas que se exageran en el Rococó. A su vez este estilo se decanta por las nuevas ideas de la Ilustración frente al absolutismo imperante en Europa.
Su expansión europea se debe a que los grandes artistas consideraban casi obligado hacer un viaje a Grecia, a pesar de estar dominada por los Turcos Otomanos, y con más frecuencia a Italia, cuna del antiguo Imperio romano.

La estética neoclásica

La teoría neoclásica se desarrolla en torno a 1750. En su conformación y difusión tuvieron importancias varios factores, uno de ellos son los trabajos arqueológicos realizados en Pompeya y Herculano y el estudio de la arquitectura griega, que aumentaron el conocimiento e interés por la Antigüedad. Muchos teóricos proponen una vuelta al arte griego como paradigma de belleza, "del verdadero estilo", que debe aspirar a la "noble sencillez y serena grandeza".
Pero, los neoclásicos no buscan sólo imitar, sino tomar como modelo el arte clásico para crear obras perfectas, universales y eternas. Es decir que hay una aspiración moral concebido como la búsqueda de una renovación social y lograr la perfección artística. Esta corriente tiene un fuerte componente intelectual, que comparte con el pensamiento ilustrado el carácter racional, búsqueda de valores universales y eternos, comunes a todos los hombres, y el rechazo explícito al rococó al que consideran decadente y propio de una nobleza ociosa.

"El arte neoclásico quiere ser arte moderno, comprometido a fondo con la problemática de su tiempo. (...) Los arquitectos neoclásicos saben que un nuevo orden social exige un nuevo orden de la ciudad y todos sus proyectos se inscriben en un plano de reforma urbanística. La nueva ciudad deberá tener, como la antigua, sus monumentos; pero el arquitecto deberá preocuparse también del desarrollo social y funcional. Se construyen iglesias a modo de templos clásicos, pero también escuelas, hospitales mercados, aduanas, puertos, cuarteles, cárceles, almacenes, puentes, calles, plazas.
...El arte neoclásico acompaña la transformación de las estructuras sociales con la transformación de las costumbres. El Neoclasicismo no está rígidamente unido a la ideología revolucionaria... De hecho, el Neoclasicismo, como estilo, no tiene una propia caracterización ideológica, está disponible para cualquier demanda social.
Al ideal barroco de la técnica «virtuosa» le sucede el ideal neoclásico, de la técnica rigurosa; ... A la imaginación barroca le sucede la ideación neoclásica; que aún es una imaginación, si se quiere, pero que uniforma sus propios procedimientos con los de la razón. La verdadera técnica del artista es la de proyectar, todo el arte neoclásico está rigurosamente proyectado. La realización es la traducción del proyecto mediante instrumentos operativos que no son exclusivos del artista, sino que forman parte de la cultura y del modo de vivir de la sociedad.
En este proceso técnico-práctico de adaptación se elimina por fuerza el toque individual, la arbitrariedad genial del primer hallazgo, pero en compensación la obra adquiere un interés directo para la colectividad y cumple esa tarea de educación cívica que la estética iluminista le asigna al arte, en lugar de su antigua función religiosa y didascálica. Era un sacrificio que la ética de la época consideraba necesario; no se puede fundar una sociedad libre y ordenada sin limitar el arbitrio individual, aunque sea de un genio. El artista ya no aspira al privilegio del genio, sino al rigor del teórico; no da al mundo hallazgos admirables sino proyectos realizables. (...)
La reducción de la técnica propia del arte a técnica (o método) del proyecto, señala el momento en que el arte se separa definitivamente de la tecnología y de la producción artesanal, y la primera posibilidad de unión entre el trabajo ideador del artista y la naciente tecnología industrial (...)
El arte neoclásico se sirve, sin ningún prejuicio, de toda disposición. En la arquitectura, el principio de la correspondencia de la forma con la función estática lleva al cálculo escrupuloso de los pesos y las tensiones, al estudio de la resistencia intrínseca de los materiales. Es precisamente la arquitectura neoclásica la que experimenta los nuevos materiales y revaloriza, en el plano estético, la investigación técnico-científica de los ingenieros..."
 (Giulio Carlo Argán.- El arte Moderno.

Fernando Torres Editor. 1977. Págs. 14-22)

Características de la arquitectura neoclásica

Algunos arquitectos aplicaron de forma rigurosa los principios más racionales del neoclasicismo _simplificación de formas y supresión de la decoración que conduce a geometrías puras_ Pero ésta no fue muy bien aceptada por clientes privados y la mayoría de las obras no llegaron a proyectarse (Ejemplos: "Barrièr de la Villette", Paris 1789 de Ledoux; "Diseño de Biblioteca Real" 1785 de Boullée o "Monumento a Newton" 1780-1790 de Boullée).
En cambio fue frecuente que la arquitectura mantuviera el lenguaje de tradición renacentista y barroca, aunque con mayor sencillez, predominio de formas rotundas y uso moderado de la decoración. A este se le incorpora elementos griego, como por ejemplo el uso del frontón.
Esta fórmula tuvo éxito y se mantuvo durante buena parte del siglo XIX, tanto en  iglesias, palacios y también edificios que surgían de la nueva demanda, como bancos, bolsas, museos, etc. No sólo se difundió por Europa, sino también en América.
"Nuevo Palacio de la Guardia", Berlín 1816. En la sobria columna dórica se puede encontrar
las ideas del neoclasicismo más puro.

"Puerta de Alcalá", Madrid 1769, Arquitecto Sabatini, director de las grandes reformas urbanas en Madrid durante el mandato de Carlos III, seguía en sus obras modelos romanos.

Algunos ejemplos:
Representativo de este estilo en Francia es la iglesia de la Madeleine en París. Se trata de un templo corintio y octástilo, ordenado construir por Napoleón como homenaje al gran ejército francés y terminada en 1842. Resulta fría y demasiado fiel a los cánones clásicos. En Inglaterra el estilo neoclásico no tuvo mucha aceptación porque todavía predomina el gusto neogoticista, el cual fue adoptado como el estilo nacional.
En Alemania el Neoclásico se difunde con más facilidad por los estados del norte mientras por los estados del sur todavía se prefieren los edificios barrocos. El monumento alemán más representativo de este estilo es la puerta de Brandenburgo. En España el arte Neoclásico tuvo que vencer un Barroco muy enraizado y por eso las mejores muestras del nuevo arte no se dan hasta el último cuarto de siglo XVIII.
Fue Carlos III quien mandó a Sabatini construir la Puerta de Alcalá en 1778. Este estilo siguió vigente durante la primera mitad del siglo XIX conviviendo con los edificios románticos y neogóticos, todo ello englobado en la arquitectura historicista.





Material elaborado gracias a: "Historia del Arte" Tomo 2. J.A. Ramírez, M. Arias, M. A. García Fuentes, B. Del Castillo y B. Pallol. Ediciones Sm, Madrid, 2003.
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